lunes, 31 de diciembre de 2018

La despensa del futuro combinará transgénicos, algas y comida ética

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José Miguel Mulet, Universitat Politècnica de València


A pesar de lo sobrevalorada e idealizada que tenemos la comida tradicional, la tecnología de los alimentos, la biotecnología alimentaria y las ciencias agrarias son algunas de las disciplinas científicas donde más se investiga y donde más resultados se obtienen cada año. La industria agroalimentaria ha sido de las que mejor han capeado la crisis económica de la última década y aún goza de muy buena salud.

¿Hacia dónde irán las tendencias en los próximos años? Viendo los últimos cambios, no es difícil hacer un ejercicio de prospectiva y tratar de adivinar qué vamos a encontrar en el supermercado en un futuro más o menos cercano.

Comida ética, ecológica, con sello

La moda de lo natural está muy implantada en la sociedad. Hay un creciente nicho de consumidores que, además de la calidad y el precio de la comida, mira otros factores como la ética de la producción y el impacto ambiental. El término natural ya no dice nada porque está sobreutilizado, y a nivel legal tiene una definición tan laxa que permite su uso en alimentos que en realidad no lo son.

El sello ecológico parece que ocupó el hueco de natural. Sin embargo, existe desde 1991 y no parece que esté triunfando. El gasto por persona y año en alimentos ecológicos es de 35 euros en España y de 350 euros en los países de Europa con más consumo, como Dinamarca o Alemania. Hablamos de un mercado minoritario si comparamos estas cifras con la media de 3.500 euros de gasto por persona y año en alimentación en Europa.

Su presencia en los grandes distribuidores de alimentación es todavía escasa, y la demanda del público se concentra en sectores muy determinados de la población debido a su alto precio. El nuevo reglamento de producción ecológica publicado en 2018 implica que los criterios para conseguir el sello van a ser más restrictivos. Esto encarecerá el producto y, probablemente, disminuirá las ventas y acotará todavía más el perfil de los consumidores.

No obstante, lo más probable es que alguno de los sellos alternativos que ya existen como KM0, Comercio justo o producción integrada ocupe su lugar. ¿Cuál será? El que ofrezca un valor añadido a nivel ético o ideológico (producción local, condiciones justas para los productores y limitación en el uso de pesticidas) sin que el incremento de precio o la disminución de la calidad sean exagerados.

Superalimentos

De forma cíclica aparecen en el mercado alimentos nuevos, o viejos que se vuelven a poner de moda, que se publicitan por sus beneficios (reales o ficticios) para la salud. En los últimos años hemos visto el ascenso y caída de las bayas de Goji, sustituida por la quinoa y las semillas de chía. También cómo el pan de trigo perdía popularidad frente a cereales como la espelta y el centeno, que hace unas décadas fueron descartados en beneficio del trigo.

La tendencia alimentaria se orienta a que la gente cada vez consuma menos carne, y opciones como el vegetarianismo y el veganismo están en alza. Probablemente los nuevos alimentos que van a ganar popularidad en los próximos años serán las algas chlorella, la espirulina obtenida de cianobacterias y, en general, cualquier alimento que sea apto para veganos y pueda aportar aminoácidos esenciales y vitamina B12, que son los mayores déficits en este tipo de dietas.

Transgénicos y CRISPR

La tecnología transgénica, a pesar de su escasa popularidad entre los consumidores europeos, sigue aumentando su presencia año tras año. Actualmente, Europa importa 91 variedades transgénicas, como algodón, maíz, soja, colza y una variedad de remolacha. Estas variedades se utilizan sobre todo para alimentación del ganado.

Hay que tener en cuenta que las variedades transgénicas en uso tienen unas ventajas orientadas hacia el agricultor, no hacia el consumidor, como puede ser tolerancia a insectos y herbicidas. No obstante, ya tenemos disponibles productos enfocados hacia el cliente, como el trigo apto para celiacos, frutas enriquecidas con antioxidantes, minerales y vitaminas. Probablemente, debido al marco regulatorio restrictivo, no nos lleguen como piezas de frutas, pero sí como parte de complementos nutricionales.
CRISPR se diferencia de la tecnología transgénica en que permite hacer una modificación sin incorporar ADN foráneo. Esto abrió la posibilidad a que los organismos modificados de esta forma no fueran considerados como transgénicos.

Parece que en Europa sí llevarán la etiqueta de organismo modificado genéticamente y en Estados Unidos no, lo que pone en clara desventaja a nuestra industria. Sin embargo, la aplicación de esta ley genera muchas incertidumbres, puesto que desde el punto de vista tecnológico no es posible detectar si se ha aplicado la tecnología CRISPR en un alimento. Por tanto, probablemente veamos estas modificaciones en los supermercados. De momento, en Estados Unidos ya se comercializa una variedad de champiñones modificada por CRISPR.

Dietas individualizadas

Cada vez es más normal encontrar gente que tiene algún tipo de alergia o intolerancia en su dieta. Es posible que no todo el mundo que alega padecer estos problemas tenga un diagnóstico correcto, pero la mera creencia en ser celíaco o intolerante a la lactosa hace que la gente consuma determinados productos y evite otros.

El número de alimentos disponibles orientados hacia ciertos consumidores va a seguir creciendo debido al aumento de la demanda y a la mejora de la tecnología que lo hace posible. El resultado será un abaratamiento del precio final, por lo que cada vez veremos más alimentos “aptos”, “sin” y “enriquecidos” en las despensas.

En conclusión, la comida del futuro será más, mejor y diferente.The Conversation

José Miguel Mulet, profesor titular del departamento de Biotecnología, Universitat Politècnica de València
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El bosque, fuente y forma de vida

Me habéis oído decir muchas veces que nos enfrentamos a un gran reto en los próximos años: el de proporcionar una alimentación suficiente, segura, saludable y respetuosa con el medio ambiente, en un entorno que cada vez está siendo más castigado y donde la población crece a la vez que disminuye la superficie cultivable. 

Pero no solo tenemos por delante un reto alimentario. El mundo se enfrenta a un sinfín de desafíos en los próximos años. También debemos aumentar los servicios y bienes de consumo además de tratar de buscar alternativas a la utilización de combustibles fósiles, que son finitos y contaminantes. 




En este sentido, fue lanzada y adoptada el 13 de febrero de 2012, la Estrategia de Bioeconomía de Europa, cuyo objetivo es abordar la producción de recursos biológicos renovables y su conversión en productos vitales y bioenergía.

Fuente | European Commission. Haz click sobre la imagen para hacerla más grande

¿Y qué significa esta palabra?

Según esta Estrategia, la bioeconomía se define como el conjunto de las actividades económicas que obtienen productos y servicios, generando valor económico, utilizando como elementos fundamentales los recursos biológicos. Su objetivo es la producción y comercialización de alimentos, así como productos forestales, bioproductos y bioenergía, obtenidos mediante transformaciones físicas, químicas, bioquímicas o biológicas de la materia orgánica no destinada al consumo humano o animal y que impliquen procesos respetuosos con el medio, así como el desarrollo de los entornos rurales.

Fuente | European Commision
Haz click para hacer la imagen más grande.
Es uno de los mayores y más importantes sectores de la UE, representando unos ingresos anuales de cerca de 2.000 millones de € y unos 18 millones de puestos de trabajo. Es también un sector clave para incentivar el crecimiento en las zonas rurales y costeras. La UE ya financia la investigación, demostración e implantación de soluciones sostenibles inclusivas y circulares con base biológica, como es el caso de los 3.850 millones € asignados en el marco del actual programa de financiación de la UE Horizonte 2020. Para el período 2021-2027, la Comisión ha propuesto asignar 10.000 millones € como parte de Horizonte Europa a la alimentación y los recursos naturales, incluyendo la bioeconomía.

En definitiva, esta estrategia nace con la idea, dicen, de convertir la necesidad en oportunidad. Su misión es la de facilitar el desarrollo de la bioeconomía sostenible en España durante los próximos 15 años, con el horizonte de 2030, manteniendo la producción competitiva de alimentos y, a la vez, desarrollando y posicionando en el mercado una amplia gama de productos de alto valor añadido a partir de materias primas de origen renovable.


Se están produciendo muchos avances en el ámbito de las ciencias agrarias, alimentarias, la biotecnología y la química, y los que van a llegar en los próximos años, con ayuda de otras áreas como la ingeniería, la organización o la logística. El primer beneficiado será el sector agroalimentario y forestal español, tanto para atender la demanda interna como para avanzar en su estrategia de exportación e internacionalización. Además, la aplicación de este conocimiento a la utilización integral de los recursos de origen biológico y en especial a la revalorización de residuos y subproductos agroalimentarios y urbanos, va a permitir desarrollar otros sectores económicos que, utilizándolos como materia prima y mediante procesos biológicos, físicos, químicos o termoquímicos, podrán poner en el mercado diversos biomateriales (bioplásticos, lubrificantes, etc.), así como bioenergía (biocombustibles avanzados u otros aprovechamientos energéticos de la biomasa). El desarrollo del conjunto de la bioeconomía, como suma de todos estos sectores, en los que se engloban tanto las actividades tradicionales, como otras nuevas, mejorará la eficiencia de utilización de nuestros recursos, para optimizar su uso, avanzando hacia una economía sostenible y alejada del uso de recursos de origen fósil. 

La economía europea depende en gran medida de los recursos fósiles como fuentes de energía y de carbono, por lo que es vulnerable a la inseguridad y contracción del suministro y a la volatilidad del mercado. Para seguir siendo competitiva, la UE debe convertirse en una sociedad con bajas emisiones de carbono en la que las industrias que utilizan eficientemente los recursos, los bioproductos y la bioenergía contribuyen al crecimiento ecológico y a la competitividad. De hecho, forma parte de su propuesta contra el calentamiento global, fijando el fin de la utilización de combustibles fósiles para mediados de siglo. 




En particular, esto supone la utilización de fuentes de energía renovable como la energía solar, eólica, hidroeléctrica… pero también aquella proporcionada a partir de desechos agrícolas y forestales, residuos etc. e investigar sobre otros recursos renovables como las microalgas, muy eficientes en la fijación de CO2 y en la utilización de la energía solar para producir biomasa.

Chlorella sorokiana creciendo en un reactor de microalgas.
Fuente | Wikipedia


Junto con la demanda agroalimentaria que os mencioné al comienzo de este post, y que sería la actividad más relevante, otro grupo de actividades importantes que se incluyen en esta estrategia, ligadas al sector agroforestal, son las relacionadas con la obtención y transformación de la madera, el corcho, la resina, la producción de papel y otros productos industriales, así como la obtención de bioenergía y otros bioproductos, y los aprovechamientos y servicios ligados a los ecosistemas, que engloban desde actividades de recolección hasta turismo y ocio.

Y es que cuando pensamos en un bosque, estamos pensando en un domingo en el campo comiendo en familia o con los amigos y echando un día agradable hablando, jugando, recorriendo algún sendero o refrescándonos en alguna poza que forma parte del paisaje. Cada 21 de marzo, se conmemora el Día Internacional de los Bosques.


Parque Natural de la Sierra de Huétor, Granada. Imagen | bioamara©


Quizá no seamos conscientes de la importancia que tienen: 
  • Los bosques son una importantísima fuente de fijación de CO2, siendo el eucalipto una de las especies que más carbono secuestra, lo que ayuda a mitigar las repercusiones del cambio climático.


Dato medio de la fijación de CO2 anual por pie en toneladas. Fuente

  • Mejoran la calidad del suelo y reducen procesos erosivos.
  • Regulan el ciclo del agua.
  • Proporcionan protección y son hábitat de multitud de seres vivos.
Pero, además, para nosotros, suponen:
  • Una fuente de productos derivados y materias primas (frutos, compuestos de interés farmacológico, biomasa o madera de distintas especies forestales como pinos, eucaliptos, castaños, hayas, etc.)
  • Un espacio de recreo y turismo
  • Una protección acústica, puesto que nos hacen de barrera contra el exceso de sonido al que normalmente estamos expuestos
  • Una fuente de empleo muy importante

Por supuesto, todos los beneficios que (nos) puede aportar el bosque no existen sin una adecuada gestión forestal. Por ejemplo, ya sabemos que el riesgo de incendio forestal aumenta como consecuencia del abandono de los usos tradicionales de las tierras y de la reducción del pastoreo, que produce una elevada acumulación de combustible vegetal. En este sentido, tareas como la quema controlada y el pastoreo son actividades contempladas en un programa europeo de gestión sostenible del monte llamado Open2Preserve  y son fundamentales para la prevención de incendios forestales.

Pero vamos más allá. Podemos adquirir productos forestales como madera, papel o derivados, y para tener la certeza de que provienen de un bosque que ha sido gestionado de modo sostenible, existe la Certificación Forestal. Se deben cumplir una serie de requisitos, pero ese cumplimiento tendrá ventajas para los bosques y el mercado. 

Los dos principales sistemas de certificaciones internacionales son FSC (Forest Stewardship Council / Consejo de Administración Forestal) y PEFC (Programme for Endorsement of Forest Certification Schemes / Programa para el Reconocimiento de Esquemas de Certificación Forestal). 


En ambos casos, la Gestión Forestal Sostenible persigue la administración y uso de bosques y montes de manera que mantengan su biodiversidad, productividad, capacidad de regeneración y vitalidad. Asimismo, dicha gestión debe tener el potencial de cumplir, ahora y en el futuro, funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes, a escala local, nacional y global, sin causar daño a otros ecosistemas (Conferencia Ministerial Helsinki, 1993)”.

Las certificaciones las realizan entidades independientes, no gubernamentales y sin ánimo de lucro y verifican que la gestión forestal cumple con los estándares ambientales, sociales y económicos, que se acuerdan de forma internacional por todos los sectores implicados. Finalmente, esa evaluación se reconoce mediante un sello.

Utilicemos lo que el bosque nos ofrece, sí, pero con responsabilidad y conciencia. Solo haciendo las cosas bien, lograremos obtener un beneficio dejando la mínima huella.

#CoñecementoParaTodos

Es un movimiento que nace por parte de un grupo personas con amplia base científica para tratar de aportar información sobre temas importantes que afectan al medio ambiente.

Referencias y más información:


lunes, 5 de noviembre de 2018

Mitos en el bosque: el eucalipto


La industria alimentaria, la cosmética o la salud, son temáticas que están plagadas de mitos que se han establecido en una parte profunda de nuestro subconsciente. Suele ocurrir con aquello que es cotidiano, nos afecta y, por tanto, nos preocupa. Continuamente se repiten argumentos como si fueran mantras e inexplicablemente perduran en el tiempo.

Sin embargo, se habla menos de la industria del papel, la madera, obtención de productos derivados (miel, esencias, fitoterapia) y ornamental, que comparten protagonista y tampoco se libra de ciertos mitos. Si hay un malo de la película en un bosque, es este. Hablamos del eucalipto.

Plantación de eucalipto | Wikipedia

Hoy me he propuesto aclarar algunos de ellos.

El eucalipto (Eucalyptus globullus) es una especie arbórea de la familia de las mirtáceas que procede de Australia y Tasmania. Fue introducido en España en el siglo XIX por Fray Rosendo Salvado según algunas fuentes, en un principio como árbol ornamental, pero se acabó extendiendo por toda Galicia, la cornisa cantábrica y parte de Andalucía para su aprovechamiento maderero, dado su rápido crecimiento y la facilidad de cultivo. Hoy en día, es un sector de gran importancia especialmente en el entorno rural, y concretamente en Galicia, que no solo contribuye a la riqueza del país, sino que genera 70.000 puestos de trabajo directos. 

Mitos

El eucalipto es un enemigo del suelo y termina agotándolo
No. La fertilidad del suelo es prácticamente la misma que si tuviéramos otro cultivo como pino o roble. A lo largo de 100 años de cultivo, no se han producido efectos de degradación ni se han agotado nutrientes. De hecho, se han replantado montes de eucalipto talado con manzanos, melocotoneros, pinares o viñas y se han obtenido cosechas idénticas o superiores a las de fincas colindantes donde no había eucalipto previamente.   

Favorece la erosión del suelo. 
Falso. Más bien lo contrario, ya que permite recuperar monte degradado y formar suelo, contribuyendo a su recuperación. Se ha usado como fijador de terrenos inestables, como dique de barranqueras o para desecar terrenos encharcados y pantanosos ya que tiene la particularidad de tolerar bien las escorrentías. 

Desplaza a otras especies vegetales nativas o autóctonas.
Falso. El eucalipto es una especie alóctona, que no es lo mismo que invasora, o al menos así lo recogió el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, puesto que no la incluye en su catálogo oficial de especies invasoras. Sin embargo, algunos documentos así lo afirman y se está presionando para incluirla. Se tiende a pensar que lo autóctono es bueno y lo alóctono, malo. Como cuando se dice que lo natural es bueno y lo artificial es malo. No. Si fuéramos coherentes con esa afirmación, el maíz, el tomate, la patata, los naranjos o el arroz, todos cultivos de gran importancia en España, tendrían que ser considerados especies alóctonas y, por tanto, perjudiciales porque desplazarían nuestras especies nativas. 

Es un monocultivo, así que es perjudicial.
Sí, es un monocultivo. ¿Y qué? Casi la mitad de la producción de aceite de oliva nacional está en Jaén. Si bien es cierto que en caso de enfermedades o plagas la dispersión sería rápida, también es verdad que el control es más fácil de realizar. Además, tiene la ventaja de alcanzar en poco tiempo una producción masiva, poder alcanzar un precio más competitivo y no requerir tanta mano de obra, lo cual es positivo en ambientes rurales donde escasea. 


Detalle de las hojas de Eucalyptus globullus | Imagen CC

Es el origen de los fuegos y la rápida propagación de los incendios en Galicia. 
Las especies pirófitas, entre las que se encuentra el eucalipto o el pino, son aquellas que han evolucionado con la ecología del fuego, es decir, soportan ambientes con gran incidencia de incendios. Esto no significa que ardan más fácilmente que otras. De hecho, el eucalipto es tan inflamable como la encina o el pino y menos que el tomillo. Tiene más facilidad para resistir incendios porque, aunque se queme su parte aérea, puede rebrotar desde la base. De esa forma, posee ventaja frente a otras especies que no están tan bien adaptadas.

Uno de los estudios científicos más importantes sobre la “selectividad” del fuego en función de la especie arbórea, indicó que el matorral mediterráneo, autóctono, podía favorecer más los fuegos que el denostado eucalipto

Los incendios no comienzan en los bosques, sino en pastizales o matorrales muy secos y, en cualquier caso, no se ha visto una relación directa entre la presencia de eucaliptos y la incidencia de incendios. De hecho, en los concellos donde hay más eucaliptos, no se dan más incendios. La clave no es la especie en sí, sino el contexto general de un espacio boscoso, su estructura, y si ha sido gestionado con eficacia (aquellos con planes integrales de mantenimiento son menos combustibles).


#CoñecementoParaTodos
Como he empezado diciendo en este post, hay muchos mitos establecidos sobre distintos temas que se dan por ciertos. La información en la actualidad es abundante, pero hay que saber seleccionarla. Para ello, #CoñecementoParaTodos nace promovido por un grupo de personas con base científica con el propósito de aportar información rigurosa al alcance de cualquiera. 


martes, 28 de agosto de 2018

La seguridad del glifosato no depende de lo que diga un tribunal



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Rosa Porcel, Universidad Politécnica de Valencia


En pocos días hemos sido testigos de un par de sentencias que ciertos grupos ecologistas podrían considerar una victoria. Estos ven en la tecnología aplicada a la alimentación un problema, más que una herramienta para mejorar nuestras vidas. En esta ocasión le ha tocado a Monsanto, recientemente adquirida por Bayer.

Veamos qué ha ocurrido.

El 10 de agosto, un tribunal de San Francisco (California, EE UU) condenó a Monsanto a indemnizar a Dewayne Johnson con 289 millones de dólares por daños y perjuicios. Este jardinero de 46 años padece un cáncer terminal y asegura que se debe a su exposición a un herbicida de la multinacional. Se trata de un linfoma no hodgkiniano, un tipo de cáncer en los linfocitos de la sangre.

El herbicida es el Roundup®. Su principio activo, el glifosato.

La situación de Johnson es dramática, por supuesto. La preocupación social por los productos químicos usados en agricultura es creciente. Pero, ¿es esto cierto? ¿Nos están envenenando?


Campo sembrado en Estados Unidos. Unsplash, CC BY

¿Qué es el glifosato y cómo funciona?

El glifosato, bajo la marca Roundup®, fue introducido por Monsanto en 1974 y se ha convertido en el herbicida más usado en agricultura. Desde el año 2000, en el que expiró su patente, lo comercializan más de 20 empresas. Es barato, efectivo y seguro.
Sí, tan seguro como cualquier otro producto químico con el que se sigan las instrucciones para su manipulación y aplicación. A nadie se le ocurriría beber lejía, amoníaco o desatascador de tuberías, ¿verdad? Aun así, son comunes en nuestros hogares.

La ventaja del glifosato es que es tóxico para lo que queremos eliminar: plantas. Su principal uso es la eliminación de malezas en agricultura, pero se aplica también en parques y jardines públicos y privados.
Su mecanismo de acción es simple. Impide la formación de ciertos aminoácidos que necesita la planta para vivir, cuya ruta de síntesis es exclusiva de las plantas. Gracias a eso el glifosato no presenta toxicidad en animales.
Para que nos hagamos una idea: la cafeína, el vinagre y el paracetamol tienen índices de toxicidad mayores que el glifosato.
El herbicida es absorbido por las hojas (no por las raíces) y su vida media es muy corta (22 días), por lo que sus efectos acumulativos tienen un impacto mínimo. Se aplica, el producto circula, y al cabo de unos días la planta muere.

El verdadero éxito del glifosato llegó a mediados de los años 90, cuando Monsanto empezó a comercializar plantas modificadas genéticamente para resistir al glifosato. Esto permitía utilizarlo para eliminar las malas hierbas sin que el cultivo se viera afectado. La ventaja ambiental y económica era notable, ya que la cantidad necesaria de herbicida se redujo.
El uso de estas semillas se disparó a la velocidad que disminuyó el de herbicidas. En cualquier caso, por si alguien lo está pensando, en Europa no hay ningún cultivo transgénico resistente al glifosato.



Marcha contra Monsanto en Vancouver. Rosalee Yagihara/Wikipedia, CC BY

¿Qué dice la ciencia sobre su toxicidad? ¿Es cancerígeno?

En marzo de 2015, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), perteneciente a la OMS, calificó el glifosato dentro del grupo 2A. Esto quiere decir que es “probablemente carcinógeno para el ser humano”, junto con profesiones como trabajar de peluquero, en una freiduría y ser artesano del cristal. Está al mismo nivel que tener turno de noche, consumir carne roja y las bebidas muy calientes. Nada de esto ha sido prohibido.
Cabe destacar que esta lista se elabora teniendo en cuenta el nivel de evidencia que existe y no cuantificando el riesgo que tienen las sustancias.
Esta decisión entraba en conflicto con los informes aportados unos meses después por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), donde un estudio sobre los efectos del glifosato llegó a la conclusión de que “es poco probable que [el glifosato] suponga un riesgo carcinogénico para los humanos”.

La decisión inicial de la IARC ha estado rodeada de sombras desde el principio. Se descubrió que la agencia había omitido información clave en su informe, que respaldaba la seguridad del producto. Esta información no llegó a ver la luz. También se ha criticado la metodología utilizada por la IARC junto con posibles conflictos de interés del panel evaluador.


Imagen gráfico. Chilebio, Author provided


La decisión que tomó la IARC va en contra de lo que estimaron en 2016 los otros 3 programas de la OMS/FAO que evaluaron la posible toxicidad del glifosato. El Programa Internacional sobre Seguridad Química, el Grupo Central de Evaluación y las Normativas para la Calidad del Agua Potable, (todos de la OMS, al igual que la IARC) dictaminaron que “es improbable que el glifosato presente un riesgo carcinogénico para los humanos por la exposición a través de la dieta”.
Este ir y venir despertó dudas sobre la independencia de los estudios y los intereses de unos y otros. Desde entonces se suceden nuevas evaluaciones independientes, que suponen tiempo y dinero, para tratar de demostrar otra vez su seguridad.

A día de hoy hay más de 800 estudios e informes de organismos oficiales además de la EFSA (el último de este mismo año) y la OMS/FAO. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la Autoridad de Protección Ambiental de Nueva Zelanda (EPA), la Agencia Canadiense de Reglamentación de Gestión de las Plagas de Canadá (PMRA), la Comisión de Seguridad Alimentaria de Japón (FSC), la Administración de Desarrollo Rural de Corea (RDA) y el Instituto Federal Alemán de Evaluación de Riesgos (BfR). Todos concluyen que es poco probable que el glifosato sea carcinogénico para los humanos. ¿Se necesitan de verdad más estudios?

¿Hay alternativas al glifosato?

Se han intentado métodos alternativos. Tras varias pruebas de los Ayuntamientos para eliminar el glifosato de nuestras ciudades, han vuelto a usarlo. Es el caso del Ayuntamiento de Sevilla. La realidad es que actualmente ningún otro herbicida es capaz de sustituirlo, debido a su efectividad, precio y escasa toxicidad.
Hay herbicidas extremadamente tóxicos. Para los anfibios, las atrazinas. Para el ser humano, el paraquat. Ambos están prohibidos en la UE desde hace unos años, pero siguen siendo de los más utilizados en Estados Unidos a pesar de la abrumadora evidencia en su contra.
Los datos dicen que dejar de usar el glifosato tendría consecuencias socioeconómicas importantes. Solo en nuestro país, más de 2.000 millones de euros y 5.000 puestos de trabajo se perderían. En la Unión Europea, su uso se ha renovado hasta 2022.

Volvamos al Tribunal Superior de San Francisco. Dado que no se pudieron hallar pruebas que pudieran relacionar el uso del glifosato y el linfoma no Hodgkin de Johnson, el jurado determinó que Monsanto no advirtió en el etiquetado del producto del riesgo para la salud.
¿El glifosato era potencialmente cancerígeno? Según la IARC, sí, y por tanto debía indicarse en el etiquetado
¿Pudo haberle provocado un cáncer al Sr. Johnson? En la categoría 1 de la IARC, “carcinógenos para el ser humano”, encontramos el sol, tabaco, alcohol y las carnes procesadas. Todos ellos han demostrado ser cancerígenos. Por esa misma regla, un enfermo de cáncer podría demandar a empresas cárnicas y tabacaleras.

¿Cómo demostrar que el cáncer ha sido consecuencia de un solo factor -de ese en concreto- y no de varios? Todo esto es demasiado complejo y casi imposible de demostrar. ¿Debería el salchichón ibérico incluir un etiquetado advirtiendo de que es cancerígeno?

Monsanto se enfrenta a un proceso judicial largo si pretende apelar. No será la última vez: esperan 5.000 demandas similares. Con independencia de su resultado, el glifosato seguirá siendo seguro.

Una sentencia es una resolución, a veces acertada, a veces no, de un caso concreto en unas determinadas circunstancias. Las sentencias judiciales nunca sustituyen a la evidencia científica. Y eso es lo que debería prevalecer, siempre.The Conversation


Rosa Porcel Roldán, Investigadora en Biotecnología Vegetal, Universidad Politécnica de Valencia
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.