lunes, 18 de febrero de 2019

BvCOLD1: La acuaporina que surgió del frío

El post de hoy es divulgación, como siempre, pero de la que más me gusta contar. La Ciencia que yo hago. A fin de cuentas, soy investigadora y realmente una de las cosas que más satisfacción nos da es publicar papers. Hoy voy a contaros la historia del último que he publicado y de cómo cuando buscas genes, no sabes qué puedes encontrarte.

La historia surge de un proyecto que consistía en identificar genes de remolacha (Beta vulgaris) capaces de dar tolerancia a frío.

Remolacha (Beta vulgaris). Imagen | dianazh/iStock

Buscar genes de plantas tiene su complicación. Veréis, las plantas tardan en crecer, unas más que otras, y tienen un genoma muy grande, del cual solo una mínima parte es codificante. Ahora tenemos herramientas para trabajar directamente en el genoma de las plantas, sobre todo en plantas modelo como Arabidopsis thaliana, aunque estas herramientas para una planta de cultivo como remolacha, siguen siendo muy escasas. La remolacha no es un cereal básico de los que la alimentación de millones de personas dependa de él como puede pasar con el maíz, el arroz o el trigo. En principio, puede parecer un cultivo sin mucho interés más allá de la obtención de azúcar. Sin embargo, además del azúcar y de su uso gastronómico y alimentario (en ensaladas o como colorante E-162 rojo remolacha), se utiliza para la producción de bioetanol y tiene mucha utilidad para dar de comer al ganado. También tiene hojas que se comen, aunque las solemos llamar acelgas y son la parte aérea de una variedad concreta llamada cicla (Beta vulgaris var. cicla).

Acelgas, hoja comestible de la variedad cicla de B.vulgaris

En nuestro caso, elegimos la remolacha porque es una planta de domesticación muy reciente, junto con su prima la espinaca, y sobre todo, porque de todas las plantas de cultivo, es de las más resistentes a la salinidad, que es uno de nuestros temas de trabajo.

Lo que se suele hacer para poder identificar genes es poner a la planta en unas condiciones ambientales muy exigentes, con lo que los genes implicados en la defensa a esas condiciones empezarán a activarse. Aislamos el ARN mensajero que transmite la secuencia de estos genes para que se traduzcan en proteínas, y utilizamos una enzima llamada retrotranscriptasa para hacer una copia en ADN de estos genes. Esta copia de ADN ya es estable, y se puede insertar en una estructura llamada plásmido que permite replicarlas y, lo más interesante, hacer que este gen funcione en otro organismo más simple como puede ser la levadura.

Cultivo in vitro de levadura.
Imagen Flickr | Connor Lawless
¿Qué ventajas tiene esto? La levadura se reproduce en 90 minutos, a diferencia de la remolacha que tarda dos años en florecer, ocupa muy poco espacio, apenas unas pocas micras y es bastante fácil de manipular. Podemos insertar esta colección de genes de remolacha en levadura, y cada célula individual dará lugar a una colonia que portará un único gen de remolacha. Si a esas células de levadura, que llevan un gen de remolacha, las ponemos a crecer en unas condiciones muy estrictas, como por ejemplo, a 10 ºC cuando la temperatura de crecimiento normal es de 28 ºC, lo más normal es que la mayoría se mueran, pero si alguno de los genes funciona en levadura, y está implicado en la tolerancia a esas condiciones extremas, veremos que en la placa de Petri, aparece una colonia que es capaz de crecer. Luego, es muy fácil identificar qué gen de remolacha es responsable de esa tolerancia a frío.

Gracias a esta estrategia identificamos BvCOLD1. Lo llamamos así por la especie de la que lo obtuvimos, Beta vulgaris y la característica por la que había sido identificado (tolerancia a frío). 

BvCOLD1 desde el principio resultó ser un gen raro. Codificaba una acuaporina, eso estaba claro,  pero era una acuaporina rara. Las acuaporinas son unas proteínas de membrana presentes en todos los organismos que fueron identificadas por su capacidad de transportar agua. Luego se descubrió que podían transportar otro tipo de moléculas, generalmente pequeñas, como amonio, glicerol, urea o gases entre otras. 

Que una acuaporina diera tolerancia a frío no es algo extraño, puesto que cuando hay frío se pierde la fluidez de las membranas celulares, y el tráfico a través de ella se detiene. Hay muchos ejemplos que señalan que aumentar la expresión de los genes que codifican acuaporinas, mejora la tolerancia a frío. Incluso yo misma he publicado varios artículos donde se muestra cómo afecta la sequía, la salinidad o el frío a la expresión de estos genes (aquí os dejo algunos por si os interesa paper1, paper2, review1, review2). La cuestión es que BvCOLD1 no apareció en el genoma de la planta modelo Arabidopsis thaliana, ni en el de otras muchas plantas. Solo apareció en plantas pertenecientes a las Chenopodioideae, una subfamilia de las Amaranthaceae. Las plantas de esta familia tienen en común que son capaces de crecer en condiciones ambientales extremas, como la salicornia que crece junto al mar, o la quinoa, que crece en los peores suelos. Otra rareza es que por secuencia, era similar a las acuaporinas que se localizan únicamente en la vacuola, pero cuando la poníamos al microscopio solo la pudimos ver en el retículo endoplásmico. ¡WTF!


Composición de diferentes planos de imágenes donde se observa la localización de
BvCOLD1-GFP (verde) en el retículo endoplasmático y envoltura nuclear.
Los cloroplastos se visualizan en rojo por la fluorescencia de la clorofila.
Realizado en Nicotiana benthamiana

Como muchas acuaporinas tienen capacidad para transportar diferentes moléculas, investigamos qué podía transportar la nuestra y descubrimos que transportaba glicerol, y ¡oh sorpresa! también ácido bórico. Además de ser un resultado inesperado, nos dio un subidón. Os cuento. El ácido bórico es un nutriente esencial para la remolacha, y tratar de cultivarla en un suelo pobre en boro provoca enfermedades como "el mal del corazón", que se produce cuando no se pueden formar las paredes celulares correctamente y la planta se vacía por dentro (esto no es romántico, es triste, sobre todo para el agricultor). Además, al investigar cómo se expresa este gen en remolacha pudimos detectarlo en todos los órganos que evaluamos, indicando que es un gen importante a nivel de toda la planta. Por lo tanto, parecía que habíamos descubierto una proteína que no solo era importante para que la remolacha tolerara el frío, sino también que estaba implicada en el transporte de un nutriente esencial. Pero claro, solo teníamos resultados en levadura.

Mal del corazón en remolacha, enfermedad
causada por la deficiencia de boro. Imagen

Había que pegar el salto a planta y para algo sirven las plantas transgénicas, además de inspirar a algunos grupos ecologistas. Como ya os he mencionado, trabajar con remolacha es complicado, pero tenemos a la planta modelo Arabidopsis thaliana, que es pequeñita y crece rápido (3 meses), así que hicimos plantas transgénicas a las que les pusimos el gen de BvCOLD1, y así pudimos confirmar que nuestras plantas transgénicas germinan mejor en baja temperatura que las otras, y sobre todo, que si las pones en un medio con poco boro, crecen mejor que los controles.


Efecto del frío y la concentración de boro sobre la germinación de arabidopsis en plantas no transgénicas (control) y plantas transgénicas transformadas con BvCOLD1Porcel et al. (2018)

Eso significa que tenemos una proteína que puede servir para hacer variedades de remolacha que precisen menos boro, y eso quiere decir menos fertilizantes, menos laboreo, menos tractores, menos gasoil… ¿veis la aplicación? ¿entendéis ahora por qué me gusta investigar en ciencias agrarias tratando de mejorar cultivos? 

La investigación fue publicada hace poco en la revista Plant, Cell and Environment (una de las mejores revistas de nuestro área, ocupando la posición 13 de 222 y con más de 5.4 de factor de impacto, que eso en plantas es bastante!). Os confieso que es una de las que más esfuerzo y tiempo ha costado por la situación que se ha dado, ya que se hizo entre dos ciudades y a distancia, con lo que eso supone, pero sin duda, de la que más orgullosa me siento. Yo fui la primera autora por hacer todo el trabajo en remolacha y las plantas transgénicas de arabidopsis y el que dirigió el trabajo e identificó (hace mucho tiempo) el gen fue otro nauker que habla mucho de plantas transgénicas.

Nauker, del que un día recibí este regalo... lo conseguimos ;-)




Podéis encontrar la información sobre el estudio y todas las figuras accediendo directamente a:


Este post fue publicado originalmente en Naukas.

miércoles, 13 de febrero de 2019

El sector forestal como motor económico

Los bosques de la Unión Europea se extienden a lo largo de 161 millones de hectáreas (un 4% de la superficie forestal mundial). En total, los bosques cubren el 38% del territorio de la UE y solo seis Estados miembros (Alemania, España, Finlandia, Francia, Polonia y Suecia) abarcan dos tercios de la superficie forestal europea. Además, a escala nacional, su importancia varía considerablemente. No es lo mismo Finlandia, Suecia o Eslovenia, donde más del 60% de la superficie es bosque, que los Países Bajos o Reino Unido, donde apenas llega al 11%.  




Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre en numerosas zonas del planeta, en las que la deforestación constituye un grave problema (y contra la creencia popular), la superficie forestal de la UE va en aumento: ganó más de un tercio entre 1990 y 2010, como consecuencia de su expansión natural y de las labores de forestación.



Evolución de la superficie de "tierras" en la Unión Europea.
Si quieres profundizar por país, entra aquí Fuente | Richard Fuchs 

Evolución 1900-2010 en España. Fuente | Richard Fuchs


Ya conocemos las ventajas medioambientales que proporcionan los bosques y la cantidad de beneficios que aportan al ecosistema. Hablamos de ellos en este post

Pero desde un punto de vista socioeconómico, un bosque puede producir distintos recursos. El principal, como podéis imaginar, la madera. De los 161 millones de hectáreas forestales, 134 pueden explotarse para la producción de madera. La madera se usa principalmente para fines energéticos, con un 42 % del total, frente a un 24 % para los aserraderos, un 17 % para la industria papelera y un 12 % para el sector de fabricación de paneles. Alrededor de la mitad del consumo de energía renovable de la UE procede de la madera. Por otra parte, los bosques también suministran productos no derivados de la madera, principalmente alimentos (bayas y setas), corcho, resina y aceites y ciertos servicios como la caza o el turismo. 

En el caso de España, la superficie forestal es, tras la de Suecia y Finlandia, la más grande e importante de Europa y una fuente de riqueza y de empleo, pero también de servicios ecológicos y sociales difícilmente evaluables y cuantificables. 

El sector forestal (silvicultura, industria maderera y papelera) representa aproximadamente un 1% del PIB de la UE, cifra que puede llegar a alcanzar un 5% en Finlandia, y da empleo a unos 2,6 millones de personas. En España, solo en Galicia, la industria forestal facturó más de 2200 millones de euros durante 2017, proporcionando empleo directo a 15000 personas y 60000 empleos indirectos. Estos datos suponen el 1,8% del PIB gallego (en el año 2000 se llegó al 3.5%).

A pesar de la gran superficie que ocupa en nuestro país, muchos montes se encuentran abandonados y existen demasiados bosques que acumulan una gran cantidad de biomasa, convirtiéndose en un escenario idóneo para la propagación de incendios, plagas y enfermedades. 



Por ello y por la demanda creciente de madera, es importante concienciar a la sociedad de la necesidad de la gestión forestal sostenible. Debemos convertir el monte en uno de los pilares del desarrollo rural y en un recurso estratégico, dado que todos los escenarios apuntan hacia la escasez de madera.  

#CoñecementoParaTodos

Es un movimiento que nace por parte de un grupo de personas con amplia base científica para tratar de aportar información sobre temas importantes que afectan al medio ambiente.


Referencias y más información:

1. https://www.ine.es/prodyser/espa_cifras/2017/index.html  
2. http://www.europarl.europa.eu/factsheets/es/sheet/104/la-politica-agricola-comun-en-cifras 
3. Gross changes in reconstructions of historic land cover/use for Europe between 1900 and 2010
Richard Fuchs  Martin Herold  Peter H. Verburg  Jan G.P.W. Clevers  Jonas Eberle
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/gcb.12714

jueves, 3 de enero de 2019

El aprovechamiento forestal: una posible solución a la España despoblada

Uno de los principales problemas del mundo rural es el despoblamiento. Las personas que abandonan el medio rural son mayoritariamente jóvenes y de mediana edad, y esto refuerza el envejecimiento de la población.

Por ejemplo, Galicia abarca una superficie de 29 574 km², de los cuales más del 95% es rural. Menos de un tercio de la superficie total corresponde a tierras de cultivo y más de dos tercios a la silvicultura. Como dato, el 10% de los bosques españoles se encuentra en Galicia.

Galicia es tierra de paisajes, de gastronomía, de folklore, de meigas, de cultura, historia, poetas y peregrinos, de agua y del romper salvaje de las olas… dicen de ella que es el lugar donde el aire se da la vuelta y allí donde se acaba el mundo.


Faro del Cabo Ortegal. Imagen de Vicente Villamón

Decía Federico García Lorca (perdonad que barra para casa) allá por 1933 en Buenos Aires:

“A mi llegada a Galicia, ellas [las «fuerzas formidables» de Compostela y el paisaje] se apoderaron de mí en forma tal que también me sentí poeta de la alta hierba, de la lluvia alta y pausada. Me sentí poeta gallego, y una imperiosa necesidad de hacer versos, su cantar me obligó a estudiar a Galicia y su dialecto o idioma, para lo maravilloso es igual.”
Y es que Galicia es tierra de morriña, porque quien ha estado en Galicia, quiere volver. Y quien ha salido de ella, ¡cómo no echarla de menos!

En esta Comunidad Autónoma viven 2,7 millones de personas. Se enfrenta a una importante tasa de desempleo del 20,7%, y más del 45% es en la población joven. Pero uno de los grandes problemas de esta región es la despoblación y el envejecimiento, que es progresivo en las zonas rurales.


Cederia, Galicia. Fuente | Wikipedia

Cabe pensar a la vista de estos datos, que algunos de los objetivos propuestos por el Programa de Desarrollo Rural 2014-2020 adoptado por la Comisión Europea el 18 de noviembre de 2015 sean innovar en agricultura, silvicultura y zonas rurales, promover la silvicultura sostenible o restaurar, conservar y mejorar los ecosistemas relacionados con la agricultura y la silvicultura.

La madera es renovable, sostenible y se puede utilizar, reutilizar y reciclar. Una de las principales producciones de los montes, a veces la única dineraria, es la producción de madera. Esto es así. Este producto abastece a un sector industrial importante que va, desde el papelero al mueble, pasando por la madera de construcción, tableros y bioenergía. En la actualidad, el sector forestal y de la madera de Europa camina hacia la bioeconomía, debido entre otras cosas a la necesidad creciente de utilizar productos renovables. La bioeconomía en Europa está valorada en 2000 millones de euros de facturación anual y genera 22 millones de empleos (el 9% del empleo en Europa). Según el Instituto Forestal Europeo (EFI), la cadena de valor forestal madera representaría más del 20% de este sector.





Por tanto, no podemos obviar que un importante motor del desarrollo económico de esta región sea la industria forestal y de la madera. Pero no solo en Galicia. Propietarios, rematantes, maderistas y fábricas de pasta y papel de Andalucía, Asturias, Cantabria y la provincia de Vizcaya son claves en el tejido industrial y también en la dinamización del medio rural y el sector forestal.

Las últimas cifras nos hacen ser optimistas. Según un informe de la Agencia de la Industria Forestal, la industria forestal y de la madera facturó más de 2200 millones de euros en Galicia durante el año 2017, un volumen de actividad que no alcanzaba desde 2008. También se alcanzó una cifra récord en materia de exportaciones con un volumen de negocio de más de 800 millones. El 56% de estas exportaciones, tenían como destino países de la zona euro, mientras que otro 22% fue a otros países europeos y el otro 22% restante, en proporciones similares, a América, Asia y África. Más de la mitad de esta madera procedía del eucalipto. Se han dicho muchas cosas sobre este árbol, algunas de las cuales no son ciertas, pero lo que es indudable es su utilidad industrial y comercial ya que su explotación comercial genera importantes beneficios económicos.

El eucalipto tiene grandes ventajas industriales que lo convierten en un árbol de extraordinario valor como materia prima renovable. Veamos por qué.


1. Genera riqueza en el medio rural.

En el norte de España, la mayor parte de la madera pertenece a familias de la zona. Por ejemplo, en Galicia hay más de 600 000 propietarios forestales, la mayoría con fincas o terrenos en el monte no superiores a las dos hectáreas. En el sur, se ha utilizado originalmente para recuperar suelos agrícolas degradados o terrenos sin utilidad.


2. Como madera para celulosa, tiene un crecimiento y productividad superior a otras especies.

La celulosa es la materia prima para la fabricación de papel y cartón. Para su producción se utilizan básicamente coníferas (pino o abeto) y frondosas (eucalipto, abedul o acacia). En el caso del eucalipto, no solo tiene más crecimiento y productividad, sino que su rendimiento es mayor. Por poner un ejemplo, con un eucalipto blanco se pueden producir 390 paquetes de 500 folios mientras que, con un pino, 190. O 7500 rollos de papel higiénico frente a 3700 que produciría el pino.



Usos y aplicaciones papeleras de la celulosa de eucalipto | Rosa Porcel



3. En la producción de papel, el eucalipto es calidad a menor coste.

El papel se fabrica con celulosa de las plantaciones forestales y/o con papel reciclado para volver a obtener sus fibras. Teniendo en cuenta abedul, haya, acacia, pino, abeto y eucalipto, de nuevo gana este último por la calidad de sus fibras. 

4. Es fuente de energía renovable.

En el proceso de producción de la celulosa, se separa la lignina (una especie de pegamento que une a las fibras) generando un calor que se deriva a una turbina que produce energía eléctrica. Los residuos forestales junto con la corteza van a otra caldera de biomasa. Esta energía sirve para abastecer el consumo de las fábricas e incluso el excedente eléctrico es exportado a la red nacional como energía renovable. 


Aprovechamiento de las distintas partes del eucalipto

5. Permite gran variedad de usos y aplicaciones.

Los productos forestales no madereros (también llamados PFNM) son productos de origen biológico distintos de la madera derivada de bosques, otras zonas forestales y árboles fuera de bosques (p.ej.: frutos del bosque, champiñones, trufas, corcho, piñones, bellotas, castañas, hierbas medicinales, aceites esenciales, miel, esparto, resina, etc.). A pesar de la poca atención que reciben, desempeñan un papel importante en las economías rurales. Independientemente de la producción maderera, la gestión forestal sostenible permite que las plantaciones forestales de eucalipto sean compatibles con otros usos. 


Otros usos y aplicaciones del eucalipto | Rosa Porcel


Es evidente que un buen aprovechamiento de los recursos es importante para el desarrollo económico de ciertas regiones y de un país. Este es uno de los objetivos que persigue la bioeconomía, pero no sería posible sin la adecuada gestión forestal, que no es más que el equilibrio entre los tres pilares principales: ecológico, económico y sociocultural. Llevarla a cabo nos va a beneficiar a todos, ya que protege la biodiversidad y los ecosistemas, reduce la pobreza rural y mitiga algunos de los efectos​ del cambio climático. Para los gestores forestales, gestionar sosteniblemente un monte específico significa determinar de forma realista cómo utilizarlo hoy para asegurar unos beneficios, una salud y una productividad similares en el futuro.

La gente cada vez está más concienciada con la conservación del medio ambiente y el consumidor demanda empresas más responsables socialmente, lo que ha hecho que se desarrollen las certificaciones que aseguran estos principios. Y esto es una gran iniciativa y una buena noticia para todos.

Los productos derivados de los árboles están más presentes en nuestro día a día de lo que imaginamos, así que lo mejor es usarlos hoy, pero pensando en mañana.


#CoñecementoParaTodos


Referencias y más información:


lunes, 31 de diciembre de 2018

La despensa del futuro combinará transgénicos, algas y comida ética

File 20181228 47307 1yo53dq.jpg?ixlib=rb 1.1
Shutterstock
José Miguel Mulet, Universitat Politècnica de València


A pesar de lo sobrevalorada e idealizada que tenemos la comida tradicional, la tecnología de los alimentos, la biotecnología alimentaria y las ciencias agrarias son algunas de las disciplinas científicas donde más se investiga y donde más resultados se obtienen cada año. La industria agroalimentaria ha sido de las que mejor han capeado la crisis económica de la última década y aún goza de muy buena salud.

¿Hacia dónde irán las tendencias en los próximos años? Viendo los últimos cambios, no es difícil hacer un ejercicio de prospectiva y tratar de adivinar qué vamos a encontrar en el supermercado en un futuro más o menos cercano.

Comida ética, ecológica, con sello

La moda de lo natural está muy implantada en la sociedad. Hay un creciente nicho de consumidores que, además de la calidad y el precio de la comida, mira otros factores como la ética de la producción y el impacto ambiental. El término natural ya no dice nada porque está sobreutilizado, y a nivel legal tiene una definición tan laxa que permite su uso en alimentos que en realidad no lo son.

El sello ecológico parece que ocupó el hueco de natural. Sin embargo, existe desde 1991 y no parece que esté triunfando. El gasto por persona y año en alimentos ecológicos es de 35 euros en España y de 350 euros en los países de Europa con más consumo, como Dinamarca o Alemania. Hablamos de un mercado minoritario si comparamos estas cifras con la media de 3.500 euros de gasto por persona y año en alimentación en Europa.

Su presencia en los grandes distribuidores de alimentación es todavía escasa, y la demanda del público se concentra en sectores muy determinados de la población debido a su alto precio. El nuevo reglamento de producción ecológica publicado en 2018 implica que los criterios para conseguir el sello van a ser más restrictivos. Esto encarecerá el producto y, probablemente, disminuirá las ventas y acotará todavía más el perfil de los consumidores.

No obstante, lo más probable es que alguno de los sellos alternativos que ya existen como KM0, Comercio justo o producción integrada ocupe su lugar. ¿Cuál será? El que ofrezca un valor añadido a nivel ético o ideológico (producción local, condiciones justas para los productores y limitación en el uso de pesticidas) sin que el incremento de precio o la disminución de la calidad sean exagerados.

Superalimentos

De forma cíclica aparecen en el mercado alimentos nuevos, o viejos que se vuelven a poner de moda, que se publicitan por sus beneficios (reales o ficticios) para la salud. En los últimos años hemos visto el ascenso y caída de las bayas de Goji, sustituida por la quinoa y las semillas de chía. También cómo el pan de trigo perdía popularidad frente a cereales como la espelta y el centeno, que hace unas décadas fueron descartados en beneficio del trigo.

La tendencia alimentaria se orienta a que la gente cada vez consuma menos carne, y opciones como el vegetarianismo y el veganismo están en alza. Probablemente los nuevos alimentos que van a ganar popularidad en los próximos años serán las algas chlorella, la espirulina obtenida de cianobacterias y, en general, cualquier alimento que sea apto para veganos y pueda aportar aminoácidos esenciales y vitamina B12, que son los mayores déficits en este tipo de dietas.

Transgénicos y CRISPR

La tecnología transgénica, a pesar de su escasa popularidad entre los consumidores europeos, sigue aumentando su presencia año tras año. Actualmente, Europa importa 91 variedades transgénicas, como algodón, maíz, soja, colza y una variedad de remolacha. Estas variedades se utilizan sobre todo para alimentación del ganado.

Hay que tener en cuenta que las variedades transgénicas en uso tienen unas ventajas orientadas hacia el agricultor, no hacia el consumidor, como puede ser tolerancia a insectos y herbicidas. No obstante, ya tenemos disponibles productos enfocados hacia el cliente, como el trigo apto para celiacos, frutas enriquecidas con antioxidantes, minerales y vitaminas. Probablemente, debido al marco regulatorio restrictivo, no nos lleguen como piezas de frutas, pero sí como parte de complementos nutricionales.
CRISPR se diferencia de la tecnología transgénica en que permite hacer una modificación sin incorporar ADN foráneo. Esto abrió la posibilidad a que los organismos modificados de esta forma no fueran considerados como transgénicos.

Parece que en Europa sí llevarán la etiqueta de organismo modificado genéticamente y en Estados Unidos no, lo que pone en clara desventaja a nuestra industria. Sin embargo, la aplicación de esta ley genera muchas incertidumbres, puesto que desde el punto de vista tecnológico no es posible detectar si se ha aplicado la tecnología CRISPR en un alimento. Por tanto, probablemente veamos estas modificaciones en los supermercados. De momento, en Estados Unidos ya se comercializa una variedad de champiñones modificada por CRISPR.

Dietas individualizadas

Cada vez es más normal encontrar gente que tiene algún tipo de alergia o intolerancia en su dieta. Es posible que no todo el mundo que alega padecer estos problemas tenga un diagnóstico correcto, pero la mera creencia en ser celíaco o intolerante a la lactosa hace que la gente consuma determinados productos y evite otros.

El número de alimentos disponibles orientados hacia ciertos consumidores va a seguir creciendo debido al aumento de la demanda y a la mejora de la tecnología que lo hace posible. El resultado será un abaratamiento del precio final, por lo que cada vez veremos más alimentos “aptos”, “sin” y “enriquecidos” en las despensas.

En conclusión, la comida del futuro será más, mejor y diferente.The Conversation

José Miguel Mulet, profesor titular del departamento de Biotecnología, Universitat Politècnica de València
Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.