Mostrando entradas con la etiqueta biorremediación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta biorremediación. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de enero de 2020

Biotecnología forestal: árboles transgénicos

Cuando oímos hablar de cultivos transgénicos solemos pensar en cultivos destinados a la alimentación. No en vano, hoy en día hay más de 191 millones de hectáreas destinadas a cultivos biotecnológicos donde la mayoría es soja y maíz. 

Vamos a dar algunos datos. Con fecha de 2018:

  • 26 países siembran cultivos biotecnológicos
  • 17 millones de agricultores han adoptado esta tecnología
  • 70 países entre los que siembran e importan, utilizan estos cultivos
  • el 50% de la superficie mundial dedicada a cultivos biotecnológicos se destina a soja
  • otros cultivos mayoritarios son maíz y algodón
  • remolacha, alfalfa, papaya, patata, berenjena o manzanas también se siembran
  • desde 1992 se han aprobado 387 eventos biotecnológicos para 27 cultivos
  • el maíz tiene 137 eventos aprobados en 35 países y el país que más eventos tiene es EEUU con 544
La modificación genética en la agricultura es la tecnología se ha adoptado con mayor rapidez y precisamente los países que han experimentado un mayor aumento de su superficie son aquellos "en vías de desarrollo". Como ya sabemos a estas alturas, cada evento biotecnológico (transgénico o no) sufre un largo proceso de evaluación individual en distintos aspectos hasta que finalmente es aprobado (o no). Si existe, es porque es seguro y si cada vez es más sembrado es porque reporta beneficios. 


Contribución de los cultivos biotech a la seguridad alimentaria, sostenibilidad y mitigación del cambio climático.

Las plantaciones agroforestales han aumentado a nivel mundial. Sus aplicaciones son muy variadas: producción de madera y productos alimentarios, el establecimiento de cortavientos y biofiltración, y más recientemente, como materia prima para la producción de biocombustibles, entre otras. Sin embargo, poco oímos hablar de árboles transgénicos ¿verdad? Lógicamente, no es nuestra primera fuente de alimentación y de ahí que el interés por hacer biotecnología en forestal no sea tan grande como en agroalimentación. Pero además, hay otros motivos. Por ejemplo, su lento crecimiento que alargaría décadas los estudios y evaluaciones o la reticencia a aprobar la liberación "a plazo fijo" en la naturaleza. 


Hay varios grupos que llevan muchos años trabajando en esto. Persiguen modificar la composición de la madera para que sea más fácil y barato usarlos como fuente de energía o pasta de papel, acelerar su crecimiento o que resistan ciertas enfermedades o plagas que pueden afectarles. No es fácil. En el caso de los árboles, hay cientos o miles de genes que pueden estar implicados en la resistencia a una enfermedad y por otro lado, la formación de madera está regulada por más de ¡40000 genes! ¿Os imagináis dar con la tecla del gen en cuestión? Es una locura, una lotería ¿verdad? Pues esto ya se hizo identificando los genes responsables en pino y álamo y llevándolos a abedul y álamo. Así se consiguieron árboles que daban 5 veces más madera y además, crecían en 15-20 años en vez de 25-30. Solo en China podemos encontrar bosques llenos de árboles transgénicos. Más de un millón y con el objetivo de reforestar. El primero apareció en 1987.

Bosque de álamos. Fuente 


En la década de los 90, el interés comercial por desarrollar árboles transgénicos era bajo, pero ha ido creciendo, especialmente en los últimos años. 

FuturaGene, una empresa biotecnológica israelí que compró la brasileña Suzano Papel e Celulosa hace 10 años, desarrolló el primer eucalipto transgénico (introduciendo un gen que participa en la síntesis de  celulosa en Arabidopsis thaliana) que produce un 20% más de madera reduciendo un 17% el uso de tierra. Estos eucaliptos cuentan con la aprobación de la Comisión Técnica Nacional Brasileña en Bioseguridad (CTNBio) desde 2015

El equipo de William Powell de la Universidad Estatal de Nueva York (EEUU) lleva 40 años trabajando en un proyecto para la recuperación del castaño, con el que han generado castaños resistentes al tizón y están investigando cómo generar castaños más resistentes a las enfermedades. 



Castaños desarrollados en el Proyecto de Investigación
y Restauración del Castaño Americano. Fuente



El CSIC, en concreto el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia, a través del grupo de Antonio Ballester ha desarrollado castaños transgénicos resistentes a enfermedades y álamos transgénicos capaces de extraer más cantidad de metales pesados del suelo, concretamente plomo. También los hay que eliminan cadmio y si rizamos el rizo, álamos que además de eliminar plomo son tolerantes a la sequía o que son capaces de eliminar TNT! (sí, trinitrotolueno) del suelo y del agua. 


Pero no todo es perfecto. La tasa elevada de producción de biomasa que se puede lograr con variedades de árboles de rápido crecimiento (especialmente álamos, eucaliptos y palmeras) a menudo va acompañada de tasas de emisión de isopreno en la hoja. El isopreno es producido durante el metabolismo en los cloroplastos de muchas especies arbóreas, especialmente aquellas con altas tasas de productividad, es volátil y se emite globalmente a la atmósfera con una tasa similar a la emisión del metano. Sin embargo, a diferencia de este, el isopreno emitido es fotoquímicamente oxidado en horas, no años y además, incrementa el contenido de ozono.  

Para cumplir con los objetivos de la Unión Europea en materia de biocombustibles, la expansión de los álamos podría incrementar las muertes prematuras un 6% y reducir la producción de trigo y maíz unas 9 toneladas por año. Con estos datos, parece fundamental reducir la emisión de isopreno sin dejar de producir masa forestal. Actualmente hay 9.4 millones de hectáreas de álamos en el mundo.  

El pasado día 6 de enero, fue publicada una investigación en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences liderada por la Universidad de Arizona, en la que han participado varios laboratorios de distintas universidades y países, incluyendo el Laboratorio de Ciencias Biosféricas y el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Hasta el momento, parece que los estudios previos indicaban que la emisión del isopreno estaba relacionada con una mayor tolerancia al estrés abiótico (calor, sequía o estrés oxidativo) y a su vez, con una menor biomasa. Dicho de otro modo, que emitan isopreno es normal, forma parte de su metabolismo y en cierta forma les protege del estrés, pero pagan el precio de crecer algo menos durante una sequía, por ejemplo. 

Quedaos con esta mierdecilla de esquema, donde "+" es más y "-" es menos:

+ isopreno ► + resistencia ►- productividad - biomasa - madera - celulosa y productos derivados 
(en condiciones de estrés). 

- isopreno ►  - resistencia ► - productividad - biomasa - madera - celulosa y productos derivados
(en condiciones de estrés).


¿Cuál es la novedad en este estudio?

Los investigadores han utilizado la tecnología del ARN de interferencia (ARNi) para suprimir (o reducir muchísimo) la capacidad de emitir isopreno. Es decir, no han introducido ningún gen foráneo de otra especie sino que han "apagado" o silenciado un gen. Modificación genética (y no transgénesis). 
Según el esquema anterior, cabría esperar que si anulamos la producción de isopreno, la resistencia al estrés fuera menor y la productividad también, dado que el efecto protector aportado por la emisión de isopreno sería inexistente. 

La sorpresa, ha sido cuando han comprobado que la emisión de isopreno no es necesaria para la producción de biomasa, ni siquiera en condiciones de estrés (calor y sequía, en este caso). Observaron que durante 4 años, las plantaciones de álamos de Arizona y Oregón originaron una producción de biomasa similar tanto si emitían isopreno como si no. 

Y lo alucinante es que a pesar de que la escasa producción de isopreno también produjo muy poca cantidad de otras moléculas protectoras como el flavonol (recordad: - isopreno, - resistencia), el metabolismo de los álamos lo compensó con otras vías alternativas aumentando moléculas antioxidantes como carotenoides y terpenoides. Estas moléculas, junto con el hecho de que la mayor parte de la biomasa se produce antes de que llegue el clima más seco y cálido, es lo que explica que exista una gran producción de biomasa con una baja emisión de isopreno.  


Como os he comentado, la investigación en biotecnología forestal sigue aumentando. No solo en el aspecto de la biorremediación, que ya me parece importante. Más madera, más celulosa... hacedme un favor y mirad a vuestro alrededor un momento. Estamos rodeados de papel y cartón para todo; en productos de papelería, del baño, en la cocina, tiquets, publicidad, etc. Eliminar todos los subproductos de los árboles no es una opción, pero aumentar la producción de sus materias primas o hacerlos más resistentes a enfermedades o a los efectos del cambio climático, podría ser. 

Mientras tanto, tratemos de reciclar.  







miércoles, 29 de mayo de 2013

Raíces y algo más

¿Cómo se llama a la parte de la planta que está enterrada? Estaréis pensando que es la raíz ¿no? Pues somos muchos los que denominamos a esta parte concreta "micorriza".

Seguid leyendo y os explico por qué.

En La Ciencia de Amara, hemos hablado varias veces de micorrizas, pero nunca os las he presentado.

La inmensa mayoría de las plantas (un 95%) que crecen sobre la corteza terrestre viven asociadas en forma de simbiosis, normalmente mutualista, con ciertos hongos del suelo constituyendo las llamadas “micorrizas”, término que deriva del griego mykos (hongo) y rhizos (raíz). Esta simbiosis está tan extendida que comúnmente se dice que las plantas no tienen raíces sino micorrizas. ¿Qué es una simbiosis? En el sentido estricto del término, sería una forma de interacción biológica que hace referencia a la relación estrecha y persistente entre organismos de distintas especies. Sin embargo, aunque asociamos normalmente a que una relación simbiótica es beneficiosa para ambos organismos, también puede no serlo.


Tipos de simbiosis: (1) Comensalismo, relación donde no hay beneficio ni perjuicio. (2) Parasitismo,uno de ellos se beneficia perjudicando al otro. (3) Mutualismo, donde el beneficio es mutuo.


Lynn Margulis -a la cual le dediqué un pequeño homenaje aquí-, en su obra "Planeta simbiótico", define así la simbiosis: 

“La simbiosis, el sistema en el cual miembros de especies diferentes viven en contacto físico, es un concepto arcano, un término biológico especializado que nos sorprende. Esto se debe a lo poco conscientes que somos de su abundancia. No son sólo nuestras pestañas e intestinos los que están abarrotados de simbiontes animales y bacterianos; si uno mira en su jardín o en el parque del vecindario los simbiontes quizá no sean obvios pero están omnipresentes” […]

Uno de los ejemplos más sonados de simbiosis mutualista es el caso de la anémona y el pez payaso. 



El pez payaso obtiene protección frente a depredadores (no toquéis una anémona) y usa como despensa alimenticia a la anémona, que a su vez obtiene alimento y protección frente a otros peces comedores de anémonas debido al carácter de territorialidad de los peces payaso.
Fuente de la imagen] http://bit.ly/ZeNgpF



Volviendo a la simbiosis que hoy os presento, sólo en unas pocas familias botánicas (fundamentalmente crucíferas y quenopodiáceas) hay especies que no forman micorrizas… o dicho de otro modo, algunas plantas pueden vivir sin micorrizas, pero el hongo es un simbionte OBLIGADO que no puede vivir sin estar asociado a una planta. Como veis, es una interacción íntima entre un hongo y la raíz de una planta. 

El caso es que aunque a muchas personas no les suene este tipo de simbiosis, lo cierto es que no es nada nueva. El término de “micorriza” fue empleado por primera vez por Albert Berhhard Frank en 1885. Las plantas y sus micorrizas tienen una historia evolutiva común ya que los registros fósiles de plantas más antiguos que se conocen presentan en sus primitivas raíces unas estructuras similares a las de las actuales micorrizas. 

En la fila de arriba se muestran distintas estructuras del fósil Rhynie del hongo de hace 370 millones de años
(Ordovicico). En la fila inferior, imágenes de las mismas estructuras de un hongo actual. 

Se presupone que en aquel momento, establecieron relaciones con los ancestros de los primitivos briófitos. La razón sobre la que se fundamenta tal aseveración es obvia: las micorrizas conferirían a las primitivas plantas una capacidad inusitada para establecerse y captar nutrientes y agua en un medio tan hostil. La biología molecular, una vez más, ha sido la encargada de confirmar la datación, filogenia y evolución de estos hongos y su asociación con las plantas. 

A grandes rasgos, podemos diferenciar 2 tipos de micorrizas:

(a) Las ectomicorrizas, más conocidas por la mayoría de vosotros ya que son las que conocemos como setas y trufas. Hablé de las trufas aquí. Se caracterizan porque no colonizan la raíz intracelularmente sino que forman un manto externo y por eso también  se le llaman micorrizas formadoras de manto. 

(b) El otro grupo, menos conocido y no por ello menos importante, son las endomicorrizas. Más del 80% de las especies de plantas, entre ellas las de interés agronómico y las características del matorral mediterráneo, forman las endomicorrizas llamadas “micorrizas arbusculares” (MA). Como su nombre indica, colonizan intracelularmente la raíz y son microscópicas. 




El nombre de micorriza arbuscular viene de la forma de la estructura más representativa del hongo, el arbúsculo. Tiene forma de arbolito y es la estructura (intracelular) donde tiene lugar el intercambio de nutrientes. La espora, es la forma reproductiva y la más importante, ya que es capaz de esperar latente en el suelo años hasta encontrar las condiciones idóneas para germinar, buscar una raíz compatible, penetrarla a través del apresorio y desarrollar el micelio fúngico tanto intra como extracelularmente, colonizando así la totalidad de la raíz.  Cabe mencionar que la colonización también puede llevarse a cabo mediante hifas presentes en el suelo o bien a través de fragmentos de raíz previamente micorrizados. En la siguiente figura podéis observar todas las estructuras. 

Estructuras características de un hongo MA.
Las raíces han sido teñidas con azul tripán. 


Parece que la función básica de esta simbiosis es adquirir del suelo y transferir a la planta nutrientes minerales (fundamentalmente fosfato, amonio) y agua. Todo ello a cambio de carbono que el hongo es incapaz de sintetizar por sí mismo y que lo recibe gracias a la fotosíntesis de las plantas. Se ha demostrado que algunos árboles como los pinos, son incapaces de sobrevivir más de dos años si no están micorrizados y otras especies como las orquídeas ni siquiera podrían subsistir si no estuvieran colonizadas por ellos. Sin embargo, esta simbiosis representa muchísimo más que un “simple”  intercambio de nutrientes, y es aquí es donde empieza el interés para la biotecnología, ecología, medio ambiente y todas las áreas de la ciencia preocupadas por mantener la diversidad y la salud en el ecosistema.



Beneficios ecológicos que aportan las micorrizas a las plantas.


Como podréis imaginar, se considera que las MA desempeñan un papel crucial en la supervivencia y desarrollo de las plantas, sobre todo en suelos sometidos a condiciones de estrés (sequía, salinidad, deficiencia de nutrientes), como los que caracterizan a los ecosistemas mediterráneos, así como en suelos degradados por procesos erosivos, incendios forestales, laboreo excesivo y contaminación.

Veamos algunas de las funciones.

Incrementan la estabilidad del suelo

Micelio: AUMENTA la superficie de
captación de agua y nutrientes.
Durante el desarrollo de la MA, el micelio del hongo crece rápidamente expandiendo sus hifas y colonizando el suelo de una forma totalmente invasiva. Se han encontrado 30 m de micelio fúngico por gramo de suelo.  La consecuencia es una aumento de la superficie de captación de agua y nutrientes para la planta y por supuesto, favorecer la estabilidad del sustrato.

Además del micelio, una proteína insoluble en agua producida por el hongo, la glomalina, tiene un color típico café-rojizo y está implicada en la formación de agregados del suelo.  Tanto el micelio como la glomalina conducen a incrementar la estabilidad y calidad del suelo.

Algunas prácticas de agricultura como los monocultivos, el arado o la fertilización tienen efectos negativos tanto en la cantidad como en la diversidad de hongos MA presentes en el suelo. El hecho de que se reduzca la biomasa fúngica hace que se produzca un efecto negativo en la estabilidad del suelo y como consecuencia, aumentará la erosión.  En Reino Unido, las pérdidas de las cosechas debido a la erosión del suelo agrícola se han estimado en 9.99 millones de euros/año. Y esto es algo a tener en cuenta, ya que en muchas ocasiones, el impacto de la erosión es acumulativo y la mayoría de las veces irreversible.


Reducen la necesidad de P para la planta

El fosfato, que es un nutriente esencial para la planta, es uno de los tres principales nutrientes que se aplican en agricultura.  Las fuentes de fosfato de roca son limitadas y se calcula que desaparecerán en 100 años. El exceso de aplicación de P es una importante causa de eutrofización del agua, es decir, de un enriquecimiento de este nutriente, lo que podría originar un crecimiento masivo de organismos como algas, alterando por tanto la estabilidad del ecosistema.

Tenemos que tener en cuenta que sólo un porcentaje muy bajo (entre 0,1-0,3 partes por millón) se encuentra realmente en solución, plenamente disponible para plantas y microorganismos. Como ya hemos mencionado, otra de las ventajas del gran desarrollo del micelio fúngico es aumentar en varios órdenes de magnitud el volumen de suelo que puede ser explorado por la planta. Se estima que una reducción del 80% de fertilizante rico en P se puede sustituir por la inoculación con hongos MA. Evidentemente, esta reducción del uso de fertilizante tendría un importante impacto económico y ambiental.


Incrementan la tolerancia frente a estreses abióticos

Principalmente sequía, salinidad y metales pesados son los estreses abióticos que más afectan a nuestros cultivos españoles. Pero no son los únicos. También entran en juego el frío, el calor, el pH, el viento y un sin fin de situaciones ambientales a las que las plantas, por su condición de organismos sésiles no pueden escapar.

Los hongos MA son unos aliados importantísimos en este campo. Les proporcionan estrategias bioquímicas, fisiológicas y moleculares para evitar y paliar los efectos originados por estos estreses que cada año causan pérdidas astronómicas.

Ojo al dato. En el año 2025, habrán desaparecido dos tercios de la tierra cultivable en África, un tercio en Asia y una quinta parte en América del Sur y la superficie cultivable por habitante también se disminuirá a 0.15 ha en 2050. En USA y España, un tercio está en vías de desertificación. ¿No os parece inquietante? La población mundial sigue creciendo, superamos los 7000 millones y comer es una "mala" costumbre que nos acompaña cada día…. Según la FAO, 925 millones de personas están sufriendo hambre crónica. Inquietante.

Desde el punto de vista ecológico, una de las líneas de investigación que se lleva a cabo es manipular aislados autóctonos de hongos MA de zonas áridas para la revegetación de zonas degradadas en ecosistemas mediterráneos. Por poner un ejemplo, una cepa de hongo tolerante a la sequía (aislada de una zona afectada por sequía severa) asociada con una bacteria nativa presente también en el suelo, es capaz de reducir en un 42% los requerimientos de agua para la producción de Retama sphaerocarpa. A simple vista, es evidente la mejora que proporciona el hongo sobre la parte aérea y por tanto la biomasa de la planta en condiciones de sequía y salinidad. 

Izquierda: plantas de maíz sometidas a estrés por salinidad. Derecha: plantas de tomate
sometidas a estrés hídrico. En ambos casos, Control no lleva hongo y MA sí.

Igual ocurre con el estrés salino, y los cultivos de olivos en España o los de palma del norte de África. Son innumerables los estudios que demuestran el papel protector de estos pequeños organismos frente a una gran variedad de condiciones salinas.  El mecanismo que utilizan es complejo pero podemos decir que lo consiguen aumentando la captación de agua y nutrientes, el intercambio gaseoso, la transpiración y conductancia estomática, el balance iónico y hormonal, y ajustando el balance osmótico y composición de carbohidratos como la prolina que tiene un papel fundamental. Además ponen en marcha una serie de mecanismos bioquímicos que implican la activación de un pool de enzimas antioxidantes y moleculares que abarca la inducción de genes como aquaporinas, proteínas LEA (Late embriogénesis abundant), canales de transporte, etc.

Durante las últimas décadas, se ha acelerado el proceso de contaminación atmosférica por metales pesados provenientes de la minería, hornos de fundición, industria, tratamientos de suelos de cultivo con agro-químicos y sedimentos del suelo etc. Se vierten a los suelos elementos peligrosos como el plomo (Pb), arsénico (As), cadmio (Cd) y mercurio (Hg) con el consiguiente peligro de su conducción a las capas freáticas del suelo.

Hay plantas que de forma natural hiper-acumulan ciertos metales. Pues bien, estas especies vegetales junto con las MA que contengan o aquellas más eficientes a tal fin, se están utilizando como estrategias de fitorremediación…. o de micorrizoremediación.

La inmovilización de metales en la biomasa fúngica constituye un mecanismo mediante el cual estos hongos pueden incrementar la tolerancia a metales pesados. Las raíces actúan como una barrera frente al transporte de metales, reduciendo la transferencia y mejorando el ratio de Cd raíz/parte aérea. Una vez más, recurrimos al beneficio del micelio del hongo, que además de aumentar la captación de agua y nutrientes y favorecer la estabilidad del suelo, actúa como medio tamponador de la captación de metales como el cadmio, reduciendo los efectos tóxicos de este en el crecimiento de la planta.

Este efecto es atribuido a la quitina, compuesto esencial que forma parte de la pared celular del hongo y que posee la capacidad de unir metales. También recientemente, se ha visto que la glomalina anteriormente mencionada puede quelar metales, disminuyendo así la disponibilidad de estos para las plantas. Se propone otro mecanismo consistente en la dilución de la concentración de metales en los tejidos de la planta mediante un mayor crecimiento de la parte aérea.

En este post os hablé de hongos que acumulaban cobre.



De cualquier forma, un objetivo de la biotecnología sería usar la inoculación combinada de microorganismos seleccionados de la rizosfera para minimizar los riesgos tóxicos de los contaminantes y a su vez maximizar el crecimiento y la nutrición. El aislamiento de cepas de hongos MA adaptados al estrés constituye ya y será la clave como herramienta biotecnológica para la inoculación de plantas en ecosistemas alterados.


Incrementan  la tolerancia frente a estreses bióticos

Me entran picores de imaginar una cola de pulgones subiéndome por la pierna o una procesionaria recorriéndome la espalda… ¿os imagináis? Pues no creo que a las plantas tampoco le haga ninguna gracia. Yo me sacudiría, podría echar a correr si las viera venir  y hasta gritar pidiendo ayuda. Ellas no.

Hace ya tiempo que se evidenció la capacidad de las MA para aumentar la resistencia o tolerancia de las plantas frente al ataque de determinados patógenos del suelo. La investigación en España ha demostrado tal protección en plantas de tomate, pimiento, platanera, olivo y otros frutales frente a patógenos tales como Phytophthora, Verticillium, Fusarium, nemátodos , bacterias, etc.


Organismos patógenos de plantas (a) El hongo Fusarium oxysporum crecido en placa. (b) Microfotografía coloreada de un nematodo (Heterodera glycines) parásito de la planta de soja (Glycine max) (c) Pseudomonas aeruginosa al microscopio de barrido, con falso color.


En esta protección operan mecanismos de distinta índole como la competencia por el nicho y nutrientes, modificaciones en las poblaciones microbianas de la rizosfera, compensación de daños… No se conoce la producción de compuestos antimicrobianos por los hongos MA, lo que descarta un efecto inhibidor directo, o sea, que se traten de “agentes de control biológico” en el sentido estricto del término. 

Nota: Debo hacer un inciso. Dentro de poco os traeré alguna novedad sobre este tema. 

Sin embargo, diversos modelos de estudio han sugerido la posibilidad de una protección a nivel sistémico. Además, se ha apuntado a la posible existencia de fenómenos de priming (potenciación de las defensas), por el que las plantas podrían estar en un “estado de alerta” que les permitiera reaccionar de manera más eficaz a la presencia del patógeno e incluso avisarse entre ellas. Algo así como ¡Ehhh compañera, se acera una procesonaria por el sur!  Estos procesos de priming inducidos por la MA podrían ser eficaces frente a patógenos foliares necrótrofos o hemibiotrofos e insectos masticadores, aunque no frente a biotrofos y otros tipos de insectos más especializados.

A pesar de lo que pueda parecer, esta resistencia inducida de carácter sistémico conlleva costes mínimos en la productividad de la planta comparados con una activación directa de las defensas.


¿Biotecnología con las micorrizas? El comienzo…

El estudio de las micorrizas comenzó por ser de tipo fisiológico (efectos sobre la nutrición vegetal), luego molecular (tratando de dilucidad los aspectos de la protección que confieren) y cómo no, ecológico (presencia de micorrizas en plantas de interés agronómico, pratense y forestal). Posteriormente, se han iniciado aislamientos y caracterización de hongos MA asociados tanto a cultivos de interés como a plantas de la sucesión natural, en las que últimamente se han incluido especies de la flora amenazada y/o endémica, propias de los ecosistemas ibéricos (Sierra Nevada, por poner un ejemplo… y barrer para casa).

Durante 30 años se ha investigado en esto, hasta el punto de disponer en la actualidad en la Estación Experimental del Zaidín, EEZ (CSIC, Granada) de un Banco de Glomeromicetos (Glomus -ahora  renombrado como Rhizophagus- es el género más famoso de estos hongos) integrado por unos 80 aislados conservados en cultivo puro de los cuales, la mitad están caracterizados molecular y filogenéticamente. Distintas instituciones españolas contribuyen así a incrementar el BEG (Banco Europeo de Glomeromicetos).

He mencionado “cultivo puro”. ¿No os resulta extraño tratándose de un simbionte obligado? En la EEZ se han desarrollado dos  patentes, una de las cuales permite obtener micorrizas in vitro mediante cultivo monoxénico de raíces. Esto es, colocar en condiciones totalmente estériles un pequeño fragmento de raíz micorrizada en un compartimento de una placa de Petri bicompartimentada y dejar que se desarrolle. Las hifas del hongo son capaces de saltar la barrera y seguir creciendo en el otro compartimento, donde encontraremos únicamente al hongo. Precisamente, sobre la base de este procedimiento se ha desarrollado la única colección española y una de las pocas a nivel mundial, de hongos MA conservados in vitro.

En lo referente a ensayos de inoculación en campo hay que destacar la interacción con empresas viverísticas (para la producción de planta micorrizada), de gestión ambiental (restauración de áreas degradadas mediante revegetación con planta micorrizada) y productoras de inoculantes. Concretamente, se ha ensayado la micorrización de Pinus sp., Pseudotsuga sp., Quercus sp., entre otros con hongos ectomicorrícicos. Por su interés económico, merecen especial mención las investigaciones conducentes a implementar la micorrización de encina, orientada a la producción de trufa.

En lo que atañe a ensayos de campo con hongos MA, se han desarrollado experimentos con leguminosas, tomate, calabaza, espárrago y otros hortícolas, pero los aportes más significativos son los referentes a la micorrización de frutales y de plantas de interés en el matorral arbustivo mediterráneo. Como frutales de interés, se ha centrado en olivo, cítrico, vid, frutales de hueso y en cultivos tropicales (aguacate, chirimoyo, piña, platanera, papaya, etc). En cuanto a plantas de interés en ecosistemas naturales (incluyendo aromáticas, medicinales, melíferas etc) cabe destacar los estudios con Retama sphaerocarpa, Genista cinerea, Rosmarinus officinalis, Lavandula latifolia, Genista umbellata, Thymus zigys, Pistacia lentiscos etc

Teniendo en cuenta lo que hemos visto hasta ahora, parece que las investigaciones encaminadas en la biotecnología se podrían centrar en la aplicación de estos hongos en la agricultura y en la recuperación de ecosistemas degradados y flora amenazada, en interacción con la industria viverista, en gestión ambiental y en programas de control de enfermedades y plagas en cultivos.




Por lo pronto, las macetas de mi casa ven el agua cuando me acuerdo y sí,… pensándolo bien, es una ventaja poderme ir de vacaciones y ¡¡no regarlas!!

Este artículo fue publicado originalmente aquí.

Si te ha gustado este post puedes darle difusión votando aquí 

Nota: Este post participa en el Carnaval de Biología Edición Especial micro-BioCarnaval, que hospeda @ManoloSanchezA en su fantástico blog Curiosidades de la Microbiología.





Más info:

Barea JM. (2011). Investigaciones sobre micorrizas en España: pasado, presente y futuro. En: Fundamentos y aplicaciones agroambientales de las interacciones beneficiosas plantas-microorganismos Ed: Sociedad Española de Fijación de Nitrógeno (SEFIN) pp 313-331

De Bary, H.A. (2008) Die Erscheinung der Symbiose "Till death do us part": coming to terms with symbiotic relationships. Nature Reviews Microbiology 6, 721-724

Garg N, Chandel S. (2010) Arbuscular mycorrhizal networks: process and functions. A review. Agron. Sustain. Dev. 30:581-599

Gianninazzi S, Gollotte A, Binet MN, Van Tuinen D, Redecker D, Wipf D. (2010) Agroecology: the key role of arbuscular mycorrhizas in ecosystem services. Mycorrhiza 20: 519-530

Harrison MJ (2005). Signaling in the arbuscular mycorrhizal symbiosis. Annu Rev Microbiol. 59: 19–42

Kirk, P.M., P.F. Cannon, J.C. David & J. Stalpers (2001) Ainsworth and Bisby’s Dictionary of the Fungi. 9th ed. CAB International, Wallingford, UK

Margulis, Lynn (2002). Planeta Simbiótico. Un nuevo punto de vista sobre la evolución.. Victoria Laporta Gonzalo (trad.). Madrid: Editorial Debate

Wang, B.; Qiu, Y.L. (2006) Phylogenetic distribution and evolution of mycorrhizas in land plants. Mycorrhiza  16 (5):  pp. 299–363.

Porcel R, Aroca R, Ruiz-Lozano, JM (2011) Salinity stress alleviation using arbuscular mycorrhizal fungi. A review. Agron. Sustain. Dev. DOI 10.1007/s13593-011-0029-x  Published on line.



jueves, 10 de enero de 2013

Biorremediación. Hongos que acumulan cobre.

Hoy os traigo uno de los temas que me apasiona:  la biorremediación, y en esta ocasión, empleando hongos, o sea, micorremediación.

El cobre (Cu) es un micronutriente esencial que necesitan las plantas y los microorganismos del suelo para su crecimiento. Sin embargo, puede resultar tóxico cuando se halla en exceso.

La toxicidad del cobre consiste en la formación de especies reactivas del oxígeno o bien es debida a su interacción con proteínas clave en procesos celulares, ya sea inactivando enzimas o alterando la estructura de las proteínas. A pesar de que el Cu es un elemento del que podemos encontrar únicamente trazas, se ha convertido recientemente en un problema para la agricultura y el medio ambiente. 

Colonización del hongo en la
rizosfera de la planta.
Fuente: sdhydroponics
¿Y cuál puede ser la solución para eliminarlo? Pues no hay más que mirar a nuestro alrededor para encontrar una posible solución. Muchas veces, la tenemos ahí delante pero por algún motivo no la vemos. En este caso, el motivo es que ¡no se ve a simple vista! En el suelo, asociadas a las raíces de las plantas tenemos unos microorganismos que interactúan con estas llevando a cabo una relación simbiótica. Se trata de las micorrizas arbusculares (MA) de las que hablé aquí. Son unos hongos biotrofos obligados (necesitan de un hospedador vivo para subsistir) y colonizan la raíz desarrollando un micelio externo y un micelio interno (intra e intercelular a lo largo y ancho de la raíz). Lo primero que consiguen con ello es aumentar la superficie de captación de agua y nutrientes por parte de la planta, lo cual, como podréis imaginar, contribuye a su crecimiento y supervivencia en ambientes poco favorecedores.

Durante años, venimos observando que las micorrizas en condiciones óptimas de crecimiento, crecen paralelamente a la planta, pero es en condiciones de estrés biótico (ataque por patógenos, herbívoros..) y abiótico (sequía, salinidad, metales pesados) cuando especialmente protegen a la planta (o a ellos mismos, recordemos que sin planta no hay micorriza) y la hacen más tolerante.

Centrándonos en los metales pesados, cuando hay un exceso en el suelo, las micorrizas son capaces de mejorar la toxicidad a estos en la planta. Sabemos que a partir de suelos contaminados con metales, se han aislado estos tipos de hongos y han demostrado tolerar mejor la exposición a metales que aquellos aislados de otros ambientes no contaminados. Pero ¿cuál es la estrategia que siguen? 

Veamos. Planteemos dos experimentos: 

Experimento in vivo
Se utiliza un suelo contaminado de cobre, concretamente con un contenido de 387 mg kg-1 Cu total. La muestra del suelo viene del Valle de Puchuncaví, en Chile. Para hacernos una idea, esta zona es de las más contaminadas de Chile hasta el punto que algunos expertos estiman en un período cercano a 500 años la recuperación de la zona. A este  suelo se le añadió 0, 150, 300 o 450 mg kg-1 de Cu (CuCl2) y se dejó reposar 6 semanas.  Posteriormente se sembraron plántulas de una especie de pasto llamado Imperata condensata inoculada previamente con uno de estos hongos micorrícicos, Claroideoglomus claroideum. Cuando analizaron el cobre que había en el suelo al inicio y en el momento de la cosecha, después de haber alojado a la planta-hongo, el resultado (os lo pongo gráficamente que se verá mejor) fue el siguiente:




Las esporas del hongo fueron aisladas del suelo por un procedimiento muy sencillo y ampliamente utilizado, y al ser analizadas bajo el microscopio, esto fue lo que se vio:



B,C. Esporas de C.claroideum aisladas del suelo donde se adicionó 450 mg Cu kg-1.
D. Espora del mismo hongo aislada del suelo control (0 mg Cu). Adaptado de Cornejo et al. (2012)


Experimento in vitro
En este post os he comentado que las micorrizas son biotrofos obligados y esto trae consigo un problema bastante gordo para los que hacemos biología molecular con ellos, y es la dificultad para hacerlos crecer en condiciones aisladas y estériles (más o menos, quiero decir) puesto que necesitan de la planta para vivir.  Como ya expliqué, la solución, que llegó hace ya unos años (1996), bastante amoldada a ellos y a nosotros, es hacerlos crecer en una placa de Petri compartimentalizada donde en una mitad se coloca una raíz colonizada (esto es, con el hongo completamente establecido) y en la otra mitad nada. Después de darle las condiciones óptimas y esperar 3 meses, el micelio del hongo habrá conseguido "saltar" la barrera de la placa y podremos encontrarlo aislado (sin raíz de su planta asociada) en la otra mitad de la placa. ¿Me he explicado? Esta forma de hacer crecer al hongo se denomina cultivo monoxénico.




Una vez resuelto el problema del cultivo in vitro, volvamos al experimento. 

En un compartimento se colocó raíz de zanahoria (comúnmente usada en el cultivo monoxénico) inoculada con Glomus intraradices DAOM 197198, ahora llamado Rhizophagus irregularis (debate eterno de los taxónomos que no se terminan de poner de acuerdo). Después de 2 semanas creciendo, se cambia el medio de cultivo y se pone otro medio fresco suplementado con 0, 5, 50 o 500 micromolar CuSO4. Al cabo de unos días, esto fue lo que se observó:


E-G. Esporas de R. irregularis crecidas en cultivo monoxénico 1 semana tras la adición de
500 micromolar de Cu al medio. K. Esporas del mismo hongo en medio control (sin Cu).
Adaptado de Cornejo et al. (2012)


Como podéis ver, el color verde azulado de las esporas de ambos experimentos fue debido a la acumulación de Cu dentro de la espora más que en la pared celular, como demuestra la figura G donde aparece una pérdida de contenido azulado. Según esta investigación, podría existir un mecanismo desconocido de "percepción de metales" en el hongo que traslocaría el metal de las hifas a las esporas (las hifas son las ramificaciones de las que salen las esporas y que se encargan de colonizar la raíz de la planta). En los hongos micorricicos-arbusculares, como en todos los organismos que disponen de una estrategia de compartimentalización intracelular para detoxificar contaminantes, el exceso de Cu sería transportado a compartimentos subcelulares y se almacenaría en estructuras fúngicas específicas donde el metal causaría menor daño.

Adaptado de Cornejo et al. (2012)


Por otro lado, las esporas obtenidas tanto del experimento in vivo como in vitro fueron sometidas a un análisis de su vitalidad para saber cómo afectaba la acumulación de Cu a su supervivencia. El resultado mostró que conforme se incrementa el nivel de cobre en el suelo (exp in vivo) o en el medio de cultivo (exp in vitro), disminuye la vitalidad de las esporas.




La novedad de este estudio radica en la descripción por primera vez mediante detección visual de esporas de hongos MA que acumulan Cu y la demostración de que estas esporas son metabólicamente inactivas. Estos datos sugieren que una de las estrategias de estos hongos para sobrevivir en medios contaminados con Cu es compartimentalizar el exceso de metal en algunas esporas.


ResearchBlogging.org
Cornejo, P., Pérez-Tienda, J., Meier, S., Valderas, A., Borie, F., Azcón-Aguilar, C., & Ferrol, N. (2012). Copper compartmentalization in spores as a survival strategy of arbuscular mycorrhizal fungi in Cu-polluted environments Soil Biology and Biochemistry DOI: 10.1016/j.soilbio.2012.10.031


Si te ha gustado esta entrada, puedes darle más visibilidad votando aquí 

NOTA 1: Este post participa en la XX Edición del Carnaval de Biología que en esta ocasión aloja @Multivac42 en su blog Forestalia

NOTA 2: También participa en la XXI Edición del Carnaval de Química que aloja @Ununcuadio en su blog Pero esta es otra historia...


martes, 24 de julio de 2012

Rizorremediación 1 - Recortes 0

Es época de noticias, angustia, incertidumbre y cierto pánico para todos y, estos días, de manera especial, para los 3000 doctores en plantilla que tenemos la suerte de trabajar en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC); la mayor institución pública dedicada a la Investigación en España y la tercera de Europa. 


Sede central del CSIC en Madrid


Hace una semana, la noticia de que el CSIC anunciaba que paralizaba los pagos para poder abonar los sueldos, nos dejaba ante la pregunta de "si no hay dinero para comprar reactivos, ¿con qué vamos a trabajar entonces? ¿qué vamos a hacer?". Eso en el mejor de los casos de que efectivamente hubiera fondos para pagar los sueldos. Sería como el funcionario de ventanilla que no pudiera disponer de un ordenador para realizar su trabajo. Esa noticia generó ansiedad y miles de comentarios repartidos por los distintos medios que informaban sobre ella. En la práctica, se tradujo en pedidos necesarios de material de laboratorio del día a día que no se pudieron realizar y el tener que comunicar a los proveedores de las casas comerciales que no se les podía pagar. 

Ayer, por suerte, el CSIC confirmaba a sus trabajadores la "superación de la situación transitoria de falta de liquidez". No hay dinero. Sigue sin haber dinero, pero al menos, tenemos la tranquilidad de poder seguir trabajando... no sabemos por cuánto tiempo.

Hoy, no quiero entrar en cómo se está gestionando la I+D+i en España, ni en lo que le importa al Gobierno la Ciencia para salir de una crisis.  Quiero aprovechar una noticia que ha salido publicada en el diario local granadahoy y en ideal para resaltar el trabajo de una spin-off nacida de esta gran institución que es el CSIC.

Juan Luis Ramos
De hecho, el fundador y asesor científico de esta empresa, el Prof. Juan Luis Ramos Martín que fue director de la Estación Experimental del Zaidín (1998-2007), recibió recientemente el Premio Rey Jaime I en la modalidad de Protección del Medio Ambiente. En la EEZ, es el jefe de grupo de Degradación de Tóxicos Orgánicos. 


Lo que hoy es noticia, es que un nuevo producto llamado Biodetox desarrollado por Bio-Iliberis, elimina los contaminantes producidos en el suelo tras la combustión que provoca un incendio forestal, desgraciadamente algo que nos asalta en la época estival y estos días en mayor medida. La novedad radica en que la solución se basa en bacterias que degradan los compuestos tóxicos y permiten el crecimiento de nueva vegetación en pocos meses. 

¿Cómo se ha logrado?

Se seleccionaron especies de bacterias capaces de degradar los compuestos resultantes tras la combustión que provoca un incendio, teniendo en cuenta además, las que estimulan la regeneración de la vegetación por rebrote de semillas o árboles. Una vez seleccionadas las bacterias, aplicaron herramientas de bioinformática y metagenómica para estudiar el comportamiento de las poblaciones bacterianas en el propio campo, sin aislarlas en el laboratorio. Junto a la metagenómica, la transcriptómica ha hecho posible averiguar qué genes se activan en las bacterias cuando se detecta un contaminante, por qué sobreviven en ciertos suelos o cómo les afectan las condiciones de sequía o humedad. Una vez analizado todo se ha llevado a campo para ver su comportamiento in situ. El resultado es que se han eliminado los contaminantes del suelo en pocos meses y el monte recupera la vegetación de forma más rápida (reduciendo el impacto visual). Las 8 bacterias que componen Biodetox, utilizan los contaminantes como fuente de energía para su supervivencia. 


Desgraciadamente, imagen de actualidad

Además de Biodetox, "Kit-a-gras" es un formulado líquido que digiere grasas, aceites y proteínas. Especialmente diseñado para decantadores de grasas de restaurantes, hoteles, escuelas, hospitales y grandes superficies, reduciendo los niveles de contaminación para el vertido al alcantarillado. Edarbid, utiliza bacterias para depurar aguas residuales y fosas sépticas e Hidrogenoclasta, elimina hidrocarburos en aguas saladas o dulces. 

Desde aquí, mi enhorabuena al Prof Juan Luis Ramos y al equipo que está haciendo posible que la Ciencia ocupe una agradable página en los diarios... aún en época de recortes.


Plantilla de científicos de Bio-Iliberis

"Al carro de la cultura española, le falta la rueda de la Ciencia" D. Santiago Ramón y Cajal.


miércoles, 4 de enero de 2012

"Yo micorrizo" de Polonia a Granada

Encontrar una información de Investigación y Ciencia en la prensa local ya es noticia, pero si encima es sobre micorrizas, ¡estamos de enhorabuena! Así que no podía dejar pasar la ocasión de transcribirla. Para el que no sepa lo que es una micorriza y para qué sirve, pasaros por aquí que está todo muy bien explicadito ;-)
Antonio Ramos está a punto de cumplir 60 años. Toda su vida se ha dedicado a la agricultura. Una tradición familiar que se inició hace tres generaciones y que se ha centrado, principalmente, en el cultivo del chopo en la Vega de Granada. Antonio es un hombre inquieto, preocupado por la tierra, por su conservación y por el futuro de esta actividad profesional. Llevado por esta preocupación y por la necesidad de reaccionar ante la situación tan crítica que viene atravesando el campo desde hace tiempo, se propuso buscar alternativas para sus cultivos centrados en la producción de chopos. Empezó a investigar y a interesarse por lo que se hacía en otros países europeos y encontró una posible alternativa: destinar parte de sus plantaciones de chopo a la producción de biomasa, sistema alternativo de combustible no contaminante.


A la izquierda, Antonio Ramos muestra algunos ejemplares de chopos microrrizados
al investigador y al gerente de la empresa polaca Mykoflor, en su finca de Santa Fe. Fte: IDEAL


Su interés por este campo le ha llevado a participar en varios proyectos de investigación europeos que han tenido como escenario sus tierras situadas en el municipio de Santa Fe. "Me gusta investigar otras cosas. He visto cómo mis antepasados trabajaban con animales para transportar la madera, luego vino el tractor y después la motosierra... Hay que evolucionar", defiende este agricultor granadino.

Ha viajado a Polonia, Irlanda, Bélgica, Italia, Suecia y por toda España asistiendo a congresos y visitando fincas con la intención de saberlo todo sobre la producción de biomasa, práctica desconocida hasta hace una década en la agricultura española. "No contaminar", esa es su máxima. "El labrador, por norma, es el primero que tiene que estar con el medio ambiente y tiene que defender lo suyo", afirma convencido.

Su carácter innovador le ha llevado a ser pionero, en Granada, en la utilización de nuevos métodos que se están investigando para acelerar y mejorar la calidad y cantidad de la producción de chopos, como el uso de biofertilizantes o la inoculación con micorrizas que permite reducir el riego en este tipo de plantaciones. Desde 2007, Antonio Ramos, colabora con un grupo de expertos polacos en la investigación y producción comercial de este tipo de hongos. Para ello no ha dudado en micorrizar dos hectáreas de su finca con hongos procedentes de la empresa polaca Mykoflor, especializada en la producción comercial de micorrizas para diversos cultivos como el chopo, la vid o el olivo.



Extensión de las raíces cuando la planta está
micorrizada. De hecho, se dice que la planta
no tiene raíces, sino micorrizas.
Hasta Santa Fe se han desplazado recientemente el gerente y uno de los cientíticos de Mykoflor para comprobar, de primera mano, los primeros resultados de la inoculación llevada a cabo en las tierras de Antonio. Para el profesor Andrzej Klasa, del Departamento de Química Agrícola y de Protección del Medio Ambiente de la Universidad polaca de Warmia y Mazuria de Olsztyn, esta ha sido su séptima visita a Granada, ya que ha participado en varios de los proyectos europeos que han tenido lugar en las fincas del agricultor granadino. Se conocieron hace 6 años cuando Antonio formaba parte del proyecto de investigación europeo BIOPROS, en el que se estudió la influencia del uso de aguas y lodos residuales en el crecimiento de los chopos con el fin de acortar el ciclo vegetativo de la producción de madera destinada a biomasa. Los estudios de campo correspondientes a España se realizaron en Santa Fe. En una de estas visitas del proyecto BIOPROS, el profesor Klasa comprobó el problema de sequía existente, en aquel momento, en el campo andaluz y le propuso a Antonio experimentar con micorrizas para que sus plantaciones pudieran sobrevivir en períodos de falta de agua. "Los agricultores españoles tienen que buscar cómo usar el agua para regar las plantas y esto tiene el coste medio ambiental de que puede faltar agua y es un problema que hay que resolver. Lo que estamos haciendo con este experimento es estudiar el uso de hongos para no tener que emplear  tanta agua para regar". El profesor polaco quedó "muy satisfecho" con los resultados obtenidos en la finca de Antonio y con el crecimiento de los chopos micorrizados. En 6 meses sin siego los chopos habían alcanzado una altura de 5 metros.

Igual de satisfecho se ha mostrado Wlodzimierz Szalanski durante su visita a tierras granadinas. "Estoy impresionado por los resultados", explica rodeado de chopos. La comercialización de las micorrizas es para este empresario polaco "un buen negocio", pero con un objetivo medioambiental claro, "sobretodo tiene que servir a la sociedad. Si hay muchos bosques todo el mundo está contento y esto repercute en el cambio climático".



Comparación de abetos micorrizados (izquierda) y
no micorrizados (derecha). Foto de E. Barniskis



Antes de inocular sus cultivos, Antonio Ramos regaba sus tierras cada 20 días, entre ocho y nueve riegos, a "manta", es decir, inundando toda la finca. "El consumo de agua es de entre 8 y 12.000 metros cúbicos, dependiendo si la finca está nivelada o no. Del total del coste que tiene una alameda tradicional, el 40-45% se lo lleva el riego. Esto antes de podía asumir, hoy no". Su apuesta por el uso de micorrizas es clara, "ampliaré la inoculación" Este es un coste que ya tengo previsto -el precio de inocular una hectárea de chopos es de 1.000 €- cuando ponga más alamedas, sean para lo que sean, bien para madera o para biomasa, yo micorrizo". Para Antonio el éxito de esta  iniciativa experimental con el chopo no es mérito solo de las micorrizas sino de la calidad y fertilidad de las tierras de la Vega de Granada.

Fuente: IDEAL


NOTA PERSONAL: Aunque es algo que ya está sobradamente demostrado (y hemos publicado diversos artículos al respecto), hace más de 6 años demostramos que la utilización de micorrizas mejoraba el estado hídrico de las plantas en condiciones de sequía, (el aumento de la producción de biomasa de parte aérea, el potencial hídrico mayor y la disminución de daño oxidativo). Este estudio fue publicado en Journal of Experimental Botany (12/187 Plant Sciences y un IF: 4.81)
Porcel R, Ruiz-Lozano, JM. J. Exp. Bot (2004) 55 (403): 1743-1750