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jueves, 29 de octubre de 2020

"Eso no estaba en mi libro de Botánica"

Este es un post especial para mí.  

Si alguien ha pasado por aquí estos meses se habrá dado cuenta de que el blog estaba parado. Las obligaciones laborales me han impedido escribir todo lo que hubiera querido (la carpeta de posts pendientes cada vez pesa más, pero la iremos aligerando 😉). He seguido online y de forma activa en RRSS y en algún otro medio de forma esporádica, pero es cierto que que este humilde blog ha estado de vacaciones y que han sido demasiado largas. Así que voy a hacer propósito de cambiar esa situación y esperar que el tiempo se alíe con las musas.  

Precisamente ayer se cumplieron 9 años desde que escribí la primera entrada en La Ciencia de Amara y lo quiero celebrar. Y además, ¡este es el post número 100! Durante este tiempo me propusieron escribir un libro y no se me ocurre mejor forma de retomar la actividad bloguera que presentarte a mi vástago con mucha ilusión. 

Se titula "Eso no estaba en mi libro de Botánica" y es de la Editorial Guadalmazán, el sello de Divulgación Científica de Almuzara. La portada, de la que estoy absolutamente enamorada, es obra de mi editor @esantoniocuesta que ha sabido reflejar a la perfección algunos aspectos de los que trato en este libro. ¡No me digas que no es una preciosidad! 😍




¿QUÉ VAS A ENCONTRAR? 

Lo primero que vas a ver es una prolongación de la @bioamara que conoces. En cada capítulo, en cada cosa que te cuento, me vas a reconocer, así que, si te caigo bien, ¡genial entonces! porque verás la @bioamara que cuenta cosas y que disfruta contándolas. Es un libro escrito con rigor, pero sobre todo, con pasión, dirigido a ti que ya conoces el mundo de las plantas, o a ti que aunque no sabes ni cómo se llama la maceta de tu salón, sientes curiosidad. 

¿Botánica te suena a nombres científicos y palabras raras? No. No te asustes 😜 Encontrarás nombres científicos pero es porque me gusta llamar a las cosas por su nombre. Hasta verás al final del libro unas ilustraciones que he hecho a lápiz para representar la anatomía de la flor, el fruto y la semilla... un poquito más de mí. 

¿Plantas? Sí. Muchas. Vamos a hacer un recorrido por la historia para conocer cómo han influido en nuestra cultura, cómo se alimentan, cómo viven, cómo se relacionan y qué mecanismos tienen para defenderse o adaptarse al entorno concluyendo con la reproducción y el origen de una nueva planta. 

Las plantas son seres vivos que existieron mucho antes que nosotros y, que a pesar de vivir en un medio con condiciones ambientales hostiles en determinados momentos y no tener "inteligencia" (¿o sí?) ni poderse mover, han sabido evolucionar hasta nuestros días. 

Encontrarás cosas que posiblemente ya conoces pero también te aseguro que aprenderás y te sorprenderás. 


¿DÓNDE CONSEGUIRLO?

  • En tu librería de confianza
  • En Amazon, disponible en formato tapa blanda o formato kindle, aquí 
  • En la propia web de la editorial Guadalmazán, pinchando aquí
  • En grandes superficies como El Corte Inglés, FNAC, La casa del libro, etc. 

Si me estás leyendo desde fuera de España, también estará disponible en EEUU, México, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú, pero dale tiempo a que llegue, que va nadando. 😅


ASÍ QUE...

Si cae en tus manos y lo lees, hazme saber si te ha gustado o será pasto de la chimenea que te calentará en el invierno que se avecina 😔

Espero de corazón que te guste y que te despierte la admiración por las plantas como para que la próxima vez que mires una flor, un brote germinando o un árbol sepas lo que esconde detrás de su forma, sus colores o bajo el suelo. 

Su mundo es verdaderamente fascinante. Si quieres que te sorprenda, dame una vez más la oportunidad de que te lo cuente.  

¡Feliz lectura!


PRESENTACIÓN EN EL RJB

El 23 de abril, Día del Libro, tuve el honor de presentarlo en la Biblioteca del Real Jardín Botánico de Madrid. Puedes ver el vídeo de la presentación aquí o en el enlace directo de Youtube. 
A ver si te gusta!


sábado, 20 de febrero de 2016

Transgénicos en Carne Cruda

Natalia Ruiz Zelmanovitch aka @byncelman es de esas personas que cuando me propone algo no le puedo decir que no. Es una profesional, un encanto como persona y la alegría de todas las huertas. Así que cuando me propuso participar en "Carne Cruda", de Javier Gallego, junto con JM Mulet hablando de transgénicos, por supuesto, acepté. 

Aquí os traigo la entrevista. Fue una gran experiencia. 




Yo estaba al teléfono, pero aquí os dejo a los que estuvieron.


miércoles, 14 de octubre de 2015

Micorrizas en Kítaro [radio]

Hay personas a las que no le gusta hablar de su trabajo. Yo no estoy entre ellas. Afortunadamente, hoy por hoy me dedico a la investigación, y dentro de esta, a un área que me parece tanto o más importante que otros porque dependemos de él para vivir, independientemente de la filosofía alimentaria que sigamos. Me estoy refiriendo a las Ciencias Agrarias. 

Ya lo dice el dicho, "Al menos una vez en la vida vas a necesitar un médico, un abogado o un arquitecto, pero todos los días, tres veces al día, vas a necesitar a un agricultor." 





En La Ciencia de Amara, os he mostrado en varias ocasiones parte de mi trabajo con micorrizas, Qué son y qué tipos hay, desde cuándo existen, su uso en biorremediación atrapando cobre, en alimentación gourmet  siendo cara y exquisita, e incluso las ventajas que ha tenido usar micorrizas provenientes de Polonia en suelos granadinos. 

Si no os apetece leer post o acabáis de llegar y no sabéis qué son, aquí tenéis una nueva oportunidad en algo más de 3 minutos de descubrirlo. Agradezco a María José Moreno la oportunidad que me ha dado de hablar en Kítaro de algo que me apasiona: CIENCIA.

¡Espero que os guste! y si os surgen dudas o queréis saber más, no dudéis en dejarlas en los comentarios.





María José Moreno, aka @mariajo_moreno es periodista científica. Conduce un espacio de píldoras científicas breves en el programa "Buenos días, Murcia". Kítaro "La vida es ciencia" se puede escuchar en Onda Regional de Murcia de lunes a viernes a las 6:25 h, 13:25 h y 19:55 h y los sábados a las 10:05 h; además de los miércoles a las 10:15 h y los jueves a las 10:30 h. Kítaro es un espacio radiofónico dedicado a la divulgación científica patrocinado por el Museo de la Ciencia y el Agua de Murcia y FECYT (Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología dependiente del Ministerio de Economía y Competitividad) en colaboración con la Universidad de Murcia.

Fe de errores: Aunque mi alma mater es la Universidad de Granada, soy investigadora del CSIC ;-)


sábado, 14 de febrero de 2015

Posiblemente, la historia de amor más antigua del mundo...

Hace no poco tiempo, más de 400 millones de años, que comienza esta historia. En el origen de las plantas terrestres. Claro, hemos de recordar, que por aquel entonces, la Tierra era muy diferente de como la conocemos ahora, en cuanto a paleoclima, paleogeografía de los continentes y por supuesto, biodiversidad. Pero aún así, allá por la era Paleozoica, en el Ordovícico (445-485 Ma) y Cámbrico Superior (544-500 Ma), se inicia la colonización de las plantas a los ambientes terrestres, aquellas primeras briófitas, (descendientes de las algas verdes y predecesores de los actuales musgos, entre otros) que colonizaron suelo.

Mucho verde, pero todo marino. Hasta ahora.

Diorama del periodo Ordovícico. Bajo el mar. Fuente

Diorama del periodo Cámbrico. Bajo el mar. Fuente

Sigamos imaginando. En aquel momento, seguramente las primeras plantas terrestres sufrieron las latitudes extremas de alguna de las masas continentales junto con las elevadas concentraciones de CO2 (20 veces superiores a las actuales), la falta de filtros de radiación UV, fuertes oscilaciones térmicas y posiblemente fotoperíodos largos (tanto de luz como de oscuridad). Todo esto, pudo condicionar sin duda, sus estrategias vegetativas y reproductoras. 

Nos situamos en el tránsito entre el Ordovícico y el Silúrico (445-447 Ma) y es ahora cuando tuvo lugar el segundo de los mayores eventos de extinción de la Historia. Toda esta biodiversidad se vio sorprendida por una profunda glaciación, que esquilmó gran parte de la vida marina (trilobites, braquiópodos, bivalvos, etc). Extinguió el 85% de la fauna, y dificultó los intentos de seguir colonizando el ambiente terrestre por parte de plantas y hongos. 

Quizá fueran esas condiciones las que hicieron que comenzara esta historia de amor. Como dice una de las canciones de mi admirada Vanesa Martín "Porque el momento de encontrarnos llegó en plena tormenta, y aunque mis velas te buscaban mi dirección estaba quieta..."

Micorrizas teñidas de azul en la raíz de una planta.
Vesículas, arbúsculos e hifas intrarradicales.  Fuente
Pues sí. El origen de los hongos micorrícico arbusculares, también llamados micorrizas y de los cuales os hablé aquí, es tan antiguo como las propias plantas terrestres. Y seguramente sea el primer ejemplo de simbiosis sobre tierra firme de la que se tiene evidencia científica. El carácter heterótrofo (necesita alimentarse de materia orgánica de otros organismos) de estos hongos les condicionaba a obtener su fuente carbonada a partir de otros organismos. 

Algún día se conocieron en medio de estas condiciones ambientales. O los presentaron, quién sabe. A pesar de su diferencia de tamaño, hubo feeling. Ella era alta, verde, esplendorosa y saludable. Él, pequeñito pero seguro de sí mismo. Y la conversación terminó en algo así:  

(La) PLANTA: Hmmm, está bien. Puedes colonizarme. Soy dulce, así que daré todo el azúcar que requieras y el espacio que necesites para crecer y expandirte. Más vale que te conformes con eso porque no puedo darte más y tú me necesitas a la fuerza.
(El) HONGO: Acepto. Me parece justo. A cambio, yo te daré fósforo. Una vez que esté dentro de ti, creceré tanto, que con mis brazos -micelio fúngico- te proporcionaré nutrientes y agua que de otra manera no conseguirías. Y cuando haya sequía, sal en el suelo, frío, un herbívoro o algo que te perturbe (que a mí también lo hará), intentaré protegerte. 

La micorriza incrementa el sistema radical de la
planta de cientos a miles de veces su tamaño!

Y dio comienzo una maravillosa historia de amor. Básicamente, en esto consiste la simbiosis micorrícica. 

Localidad de Rhynie. Fuente 
Se ve que no les ha debido ir nada mal. Han basado su relación en el respeto, la comunicación y la confianza. Han cumplido ese pacto respetuosamente, porque 400 millones de años después, ahí están, juntos y sin apenas haber evolucionado, al menos por parte del hongo, porque las plantas sí que se han diversificado muchísimo .

El fósil más conocido y determinante, recibe el nombre del lugar donde fue encontrado. Es el fósil Rhynie, de unos 408 Ma. Procede de un yacimiento paleontológico de principios del Devónico, Rhynie Chert, localizado en los alrededores de la ciudad escocesa de Rhynie, a unos 50 Km de Aberdeen. Este yacimiento constituye un ecosistema per se gracias a la acción de agentes naturales que garantizaron su conservación. La importancia de este fósil a pesar de que no es el más antiguo encontrado, radica en que sí demuestra la relación amorosa. Queda constancia de la simbiosis ya que se aprecian las estructuras simbióticas del hongo, los arbúsculos, formaciones dentro de las células con forma de arbolitos, donde tiene lugar el intercambio de nutrientes. 


Estructura del hongo del fósil Rhynie (arriba) y actual (abajo).
408 millones de años (Principio del Devónico)

Es posible que haya documentos que evidencien la existencia del hongo también en Suecia en el periodo Sirúlico, pero los más antiguos proceden de la Formación Guttenberg, de la dolomita de Wisconsin, datada del Ordovícico Medio. El hallazgo se sitúa entre hace 460 y 455 millones de años y lamentablemente no demuestra el amor entre ambos, sino simplemente, que ya rondaba por ahí. 

Formas y tamaños de esporas del hongo fósil y actual. 
Adaptado de Redecker et al. 2000


Como veis, hay amores que duran y aunque haya pasado el tiempo, mucho tiempo, han sabido adaptarse a los cambios y las nuevas condiciones que supone la evolución en 400 millones de años. Se han hecho fuertes juntos, y a pesar de ser tan distintos y venir de familias tan lejanas filogenéticamente, por su propio bien, han sabido desarrollar un lenguaje (bioquímico y molecular) que les permite ser un equipo. Han respetado su espacio y funciones. Actualmente, siguen siendo una pareja bien avenida y superan con éxito la mayoría de los problemas a los que tienen que hacer frente. A veces el medio es implacable y les sorprende con períodos de sequía, de frío, de salinidad o algún vecino molesto como un patógeno o herbívoro decide visitarles alterando sus vidas. Es entonces cuando se dan la mano, y juntos, siguen adelante... como siempre han hecho.


                                                                                        Whitesnake. Is this love (1987)


Nota: Algunas metáforas usadas en este texto se basan en la personificación para darle el punto de humanidad a la historia.

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Más info:

  1. Honrubia M. Las micorrizas: una relación planta-hongo que dura más de 400 millones de años- Anales del Jardín Botánico de Madrid. Vol. 66S1: 133-144, 2009 rjb.revistas.csic.es/index.php/rjb/article/download/334/328
  2. Porcel et al. (2012). Salinity stress alleviation using arbuscular mycorrhizal fungi. A review. Agron Sustain. Dev 32:181–200
  3. Redecker et al. (2000) Glomalean Fungi from the Ordovician. Science 289: 1920-1921

miércoles, 5 de marzo de 2014

Lynn Margulis, 3 años después

“Dueña de una vitalidad inigualable que llevó a los estudiantes de Boston a apodarla Nuestra Señora del Movimiento Perpetuo, la mezcla explosiva de su inteligencia, irreverencia científica y enorme calidez sedujo a un sinnúmero de alumnos, colegas y amigos”. 
Son palabras de Antonio Lazcano Araujo, catedrático de Origen de la Vida en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y ex presidente de la Sociedad Internacional para el Estudio del Origen de la Vida.





Esa vitalidad se apagó el 22 de noviembre de 2011, cuando nos sorprendió a todos la noticia del fallecimiento de Lynn Margulis. A sus 73 años, sufrió repentinamente un derrame cerebral mientras trabajaba con una estudiante en el laboratorio.

Hoy, Lynn Margulis habría cumplido 76 años.

Ha sido una de las científicas más relevantes del siglo XX, considerada la madre del evolucionismo biológico. Pero además, despierta admiración por haber defendido sus ideas con valentía, tenacidad y a veces obstinación. Es venerada y estimada por muchos como maestra y revolucionaria de la ciencia, y rechazada por otros, quizá por su constante actitud provocadora y crítica.  
De todos es sabido que las pequeñas y constantes aportaciones son necesarias, tanto en la ciencia como en la vida; sin embargo, son las grandes ideas las que fuerzan el avance del conocimiento. Por eso, como vais a ver, Lynn Margulis es una científica de las que cambia la visión preestablecida que se puede tener del mundo. Fue (y será) una de las grandes biólogas evolucionistas. Clave en cómo se entiende hoy en día la evolución. Aunque sus teorías fueron seriamente cuestionadas en sus comienzos por la comunidad científica rompiendo los moldes establecidos hasta el momento, hoy nadie duda que su teoría de la endosimbiosis seriada es fundamental para entender el origen de las células eucariotas: la teoría que explica el origen de mitocondrias, cloroplastos y probablemente cilios y flagelos. Su otra teoría, mucho más discutida y que actualmente no es considerada como válida por la mayoría de la comunidad científica, es la teoría de la simbiogénesis.

Teoría de la endosimbiosis seriada

Max Taylor, especializado en protistas, profesor de la Universidad de British Columbia, la bautizó con el acrónimo de SET (Serial Endosymbiosis Theory) por el que hoy es conocida. Es una teoría aceptada en la actualidad, una vez ha quedado demostrado el origen simbiogenético de las mitocondrias y cloroplastos de los eucariotas.
La teoría simbiótica describe el paso de las células procariotas (bacterias anucleadas -sin núcleo-) a las células eucariotas (células nucleadas de todos los organismos pluricelulares) mediante incorporaciones simbiogenéticas. Margulis describe este paso en una serie de tres incorporaciones mediante las cuales se originaron las células que constituyen los individuos de los otros cuatro reinos (protistas, animales, hongos y plantas).

Teoría de la endosimbiosis seriada


Es cierto que la teoría actualmente está avalada por algunos argumentos que han venido a reforzarla, aunque todavía presenta argumentos en contra.


Haz click para ampliar

La SET ha necesitado 30 años para ser aceptada (y sólo en parte) mayoritariamente como posible, cuando se ha considerado demostrada la incorporación de tres de los cuatro simbiontes que Margulis propone como componentes de los eucariotas. Esta publicación prueba la incorporación simbiótica de una espiroqueta para formar los cilios y flagelos de los eucariotas, único paso sobre el que, a día de hoy, existen discrepancias. Esta teoría de las espiroquetas no ha podido ser comprobada y no ha sido aceptada por toda la comunidad científica, ni siquiera por los propios evolucionistas. Algunos investigadores han demostrado que las células más complejas, las eucariotas, no poseen ni rastro de los genes típicos que constituyen a las actuales bacterias espiroquetas. Lo cual elimina la posibilidad de que hayan evolucionado a partir de ellas y contradice esta parte de la teoría de la simbiosis. Sin duda alguna, el punto más controvertido de su teoría no es el hecho de que las células eucariotas se hayan formado por endosimbiosis de diversas estirpes de procariontes, sino el de relegar a la mutación a un lugar de escasa importancia en cuanto a ser causa de la evolución.

Los últimos años de su vida, tampoco estuvieron exentos de polémica.

Sostenía que el SIDA no está provocado por el virus VIH, sino que es una manifestación atípica de la sífilis con la que comparte sintomatología, motivo por el que fue considerada una negacionista del SIDA. Publicó sus resultados en 2009. Unos meses antes de su muerte, concedió una entrevista a la revista Discover donde contestó a la pregunta ¿Está sugiriendo que el SIDA es realmente sífilis?


Estructura del VIH
“Hay gran cantidad de literatura sobre la sífilis que abarca desde el año 1.500 hasta pasada la Segunda Guerra Mundial, cuando la enfermedad fue supuestamente curada con penicilina. Aún hoy los mismos síntomas describen al sida perfectamente. Está en nuestro artículo “Resurgence of the great imitator”. Afirmamos que no hay evidencia de que el sida sea una infección vírica o incluso una entidad. No hay artículos científicos que prueben que el virus HIV cause sida. La sífilis es conocida como “la gran imitadora” porque los pacientes muestran un amplio rango de síntomas en un orden establecido. Tienes el chancro genital, tus síntomas avanzan, luego las pústulas que es un problema de piel y luego se hace crónico y te vas poniendo cada vez más y más enfermo. La idea de que la penicilina mata la causa de la enfermedad es de locos.  Si tratas el chancro indoloro en los primeros días de infección, puedes detener la bacteria antes de que desarrolle la simbiosis, pero si realmente tienes sífilis, lo único que puedes hacer es vivir con la espiroqueta. La espiroqueta vive permanentemente como un simbionte en el paciente. La infección no se puede detener porque llega a ser parte del genoma del paciente y de la bioquímica de la síntesis de proteínas. Una vez que la sífilis establece la relación simbiótica con una persona, se hace dependiente de las células humanas y es indetectable en cualquier prueba.”

Por otro lado, postuló la hipótesis de que el World Trade Center 7 se derrumbó sobre sí mismo a las 17:45 el 11 de septiembre sin ser impactado por los aviones. Indica que sus investigaciones habrían detectado la presencia de microscópicos cristales de color rojo-gris presentes en los escombros de los edificios que establecen una sospecha muy fuerte de la presencia de explosivos de alta potencia utilizados en el día de los ataques. Por ello, Margulis se unió al movimiento de “Architects and Engineers for 911 truth” contando con más de 1400 profesionales de formación científica que se reunieron para exigir una nueva investigación sobre los hechos en lo que concierne a la caída del WTC7.


Atentado el 11 de Septiembre de 2001 en Nueva York. IMAGEN


Es cierto que en ocasiones, a más de un científico se le ha ido la olla con alguna declaración poco afortunada o con el apoyo a una investigación o causa más bien lejana de la evidencia científica. Por poner algunos ejemplos:
  • Luc Montagnier, el virólogo francés que obtuvo el Premio Nobel de Medicina en 2008 por descubrir el virus del SIDA (VIH), se apunta a la investigación más avanzada en homeopatía, la dilución de moléculas de ADN vírico en agua (diluciones 10-18).
  • Watson, descubridor del ADN junto con Crick y premio Nobel de Medicina en 1962, ha realizado declaraciones controvertidas y repudiadas por la comunidad científica, algunas de ellas durante la década de los noventa en cuanto a los homosexuales -A favor del aborto si un análisis durante el embarazo demostraba que el hijo iba a ser homosexual-  y otras más recientes sobre el racismo -África es un continente genéticamente inferior-.
  • Kary Mullis, Premio Nobel de Química en 1993 e inventor de la PCR (reacción en cadena de la polimerasa), es un declarado negacionista del SIDA, al igual que otros médicos, virólogos o biólogos moleculares de reconocido prestigio. 
  • Cualquier antivacunas: Xavier Uriarte y Juan Manuel Marín Olmos (médicos homeópatas) que no sólo niegan la eficacia de las vacunas y exageran (o inventan) sus efectos secundarios; sino que también niegan que los gérmenes causen enfermedades, y Teresa Forcades, la archiconocida monja (médico) antivacunas. 
  • [...] Este apartado merece un post aparte.  

Equivocada o no, lo que cuenta es su herencia científica. Además de su gran teoría, nos deja una colección extensa y valiosísima de libros, capítulos, artículos, películas, conferencias...  y en ese sentido Lynn Margulis será siempre recordada.

FELIZ CUMPLEAÑOS LYNN





NOTA: Este post es un extracto del artículo original "Lynn Margulis. In Memoriam"  que fue publicado en JoF#2. Si quieres leerlo entero haz click aquí, (pág 74). Casualmente en la pág 4, @carlosxabier dedica un artículo al periodismo científico sobre las vacunas y el movimiento antivacunas y en la pág 12 @apanol hace una retrospectiva de los 30 años del descubrimiento del SIDA

miércoles, 29 de mayo de 2013

Raíces y algo más

¿Cómo se llama a la parte de la planta que está enterrada? Estaréis pensando que es la raíz ¿no? Pues somos muchos los que denominamos a esta parte concreta "micorriza".

Seguid leyendo y os explico por qué.

En La Ciencia de Amara, hemos hablado varias veces de micorrizas, pero nunca os las he presentado.

La inmensa mayoría de las plantas (un 95%) que crecen sobre la corteza terrestre viven asociadas en forma de simbiosis, normalmente mutualista, con ciertos hongos del suelo constituyendo las llamadas “micorrizas”, término que deriva del griego mykos (hongo) y rhizos (raíz). Esta simbiosis está tan extendida que comúnmente se dice que las plantas no tienen raíces sino micorrizas. ¿Qué es una simbiosis? En el sentido estricto del término, sería una forma de interacción biológica que hace referencia a la relación estrecha y persistente entre organismos de distintas especies. Sin embargo, aunque asociamos normalmente a que una relación simbiótica es beneficiosa para ambos organismos, también puede no serlo.


Tipos de simbiosis: (1) Comensalismo, relación donde no hay beneficio ni perjuicio. (2) Parasitismo,uno de ellos se beneficia perjudicando al otro. (3) Mutualismo, donde el beneficio es mutuo.


Lynn Margulis -a la cual le dediqué un pequeño homenaje aquí-, en su obra "Planeta simbiótico", define así la simbiosis: 

“La simbiosis, el sistema en el cual miembros de especies diferentes viven en contacto físico, es un concepto arcano, un término biológico especializado que nos sorprende. Esto se debe a lo poco conscientes que somos de su abundancia. No son sólo nuestras pestañas e intestinos los que están abarrotados de simbiontes animales y bacterianos; si uno mira en su jardín o en el parque del vecindario los simbiontes quizá no sean obvios pero están omnipresentes” […]

Uno de los ejemplos más sonados de simbiosis mutualista es el caso de la anémona y el pez payaso. 



El pez payaso obtiene protección frente a depredadores (no toquéis una anémona) y usa como despensa alimenticia a la anémona, que a su vez obtiene alimento y protección frente a otros peces comedores de anémonas debido al carácter de territorialidad de los peces payaso.
Fuente de la imagen] http://bit.ly/ZeNgpF



Volviendo a la simbiosis que hoy os presento, sólo en unas pocas familias botánicas (fundamentalmente crucíferas y quenopodiáceas) hay especies que no forman micorrizas… o dicho de otro modo, algunas plantas pueden vivir sin micorrizas, pero el hongo es un simbionte OBLIGADO que no puede vivir sin estar asociado a una planta. Como veis, es una interacción íntima entre un hongo y la raíz de una planta. 

El caso es que aunque a muchas personas no les suene este tipo de simbiosis, lo cierto es que no es nada nueva. El término de “micorriza” fue empleado por primera vez por Albert Berhhard Frank en 1885. Las plantas y sus micorrizas tienen una historia evolutiva común ya que los registros fósiles de plantas más antiguos que se conocen presentan en sus primitivas raíces unas estructuras similares a las de las actuales micorrizas. 

En la fila de arriba se muestran distintas estructuras del fósil Rhynie del hongo de hace 370 millones de años
(Ordovicico). En la fila inferior, imágenes de las mismas estructuras de un hongo actual. 

Se presupone que en aquel momento, establecieron relaciones con los ancestros de los primitivos briófitos. La razón sobre la que se fundamenta tal aseveración es obvia: las micorrizas conferirían a las primitivas plantas una capacidad inusitada para establecerse y captar nutrientes y agua en un medio tan hostil. La biología molecular, una vez más, ha sido la encargada de confirmar la datación, filogenia y evolución de estos hongos y su asociación con las plantas. 

A grandes rasgos, podemos diferenciar 2 tipos de micorrizas:

(a) Las ectomicorrizas, más conocidas por la mayoría de vosotros ya que son las que conocemos como setas y trufas. Hablé de las trufas aquí. Se caracterizan porque no colonizan la raíz intracelularmente sino que forman un manto externo y por eso también  se le llaman micorrizas formadoras de manto. 

(b) El otro grupo, menos conocido y no por ello menos importante, son las endomicorrizas. Más del 80% de las especies de plantas, entre ellas las de interés agronómico y las características del matorral mediterráneo, forman las endomicorrizas llamadas “micorrizas arbusculares” (MA). Como su nombre indica, colonizan intracelularmente la raíz y son microscópicas. 




El nombre de micorriza arbuscular viene de la forma de la estructura más representativa del hongo, el arbúsculo. Tiene forma de arbolito y es la estructura (intracelular) donde tiene lugar el intercambio de nutrientes. La espora, es la forma reproductiva y la más importante, ya que es capaz de esperar latente en el suelo años hasta encontrar las condiciones idóneas para germinar, buscar una raíz compatible, penetrarla a través del apresorio y desarrollar el micelio fúngico tanto intra como extracelularmente, colonizando así la totalidad de la raíz.  Cabe mencionar que la colonización también puede llevarse a cabo mediante hifas presentes en el suelo o bien a través de fragmentos de raíz previamente micorrizados. En la siguiente figura podéis observar todas las estructuras. 

Estructuras características de un hongo MA.
Las raíces han sido teñidas con azul tripán. 


Parece que la función básica de esta simbiosis es adquirir del suelo y transferir a la planta nutrientes minerales (fundamentalmente fosfato, amonio) y agua. Todo ello a cambio de carbono que el hongo es incapaz de sintetizar por sí mismo y que lo recibe gracias a la fotosíntesis de las plantas. Se ha demostrado que algunos árboles como los pinos, son incapaces de sobrevivir más de dos años si no están micorrizados y otras especies como las orquídeas ni siquiera podrían subsistir si no estuvieran colonizadas por ellos. Sin embargo, esta simbiosis representa muchísimo más que un “simple”  intercambio de nutrientes, y es aquí es donde empieza el interés para la biotecnología, ecología, medio ambiente y todas las áreas de la ciencia preocupadas por mantener la diversidad y la salud en el ecosistema.



Beneficios ecológicos que aportan las micorrizas a las plantas.


Como podréis imaginar, se considera que las MA desempeñan un papel crucial en la supervivencia y desarrollo de las plantas, sobre todo en suelos sometidos a condiciones de estrés (sequía, salinidad, deficiencia de nutrientes), como los que caracterizan a los ecosistemas mediterráneos, así como en suelos degradados por procesos erosivos, incendios forestales, laboreo excesivo y contaminación.

Veamos algunas de las funciones.

Incrementan la estabilidad del suelo

Micelio: AUMENTA la superficie de
captación de agua y nutrientes.
Durante el desarrollo de la MA, el micelio del hongo crece rápidamente expandiendo sus hifas y colonizando el suelo de una forma totalmente invasiva. Se han encontrado 30 m de micelio fúngico por gramo de suelo.  La consecuencia es una aumento de la superficie de captación de agua y nutrientes para la planta y por supuesto, favorecer la estabilidad del sustrato.

Además del micelio, una proteína insoluble en agua producida por el hongo, la glomalina, tiene un color típico café-rojizo y está implicada en la formación de agregados del suelo.  Tanto el micelio como la glomalina conducen a incrementar la estabilidad y calidad del suelo.

Algunas prácticas de agricultura como los monocultivos, el arado o la fertilización tienen efectos negativos tanto en la cantidad como en la diversidad de hongos MA presentes en el suelo. El hecho de que se reduzca la biomasa fúngica hace que se produzca un efecto negativo en la estabilidad del suelo y como consecuencia, aumentará la erosión.  En Reino Unido, las pérdidas de las cosechas debido a la erosión del suelo agrícola se han estimado en 9.99 millones de euros/año. Y esto es algo a tener en cuenta, ya que en muchas ocasiones, el impacto de la erosión es acumulativo y la mayoría de las veces irreversible.


Reducen la necesidad de P para la planta

El fosfato, que es un nutriente esencial para la planta, es uno de los tres principales nutrientes que se aplican en agricultura.  Las fuentes de fosfato de roca son limitadas y se calcula que desaparecerán en 100 años. El exceso de aplicación de P es una importante causa de eutrofización del agua, es decir, de un enriquecimiento de este nutriente, lo que podría originar un crecimiento masivo de organismos como algas, alterando por tanto la estabilidad del ecosistema.

Tenemos que tener en cuenta que sólo un porcentaje muy bajo (entre 0,1-0,3 partes por millón) se encuentra realmente en solución, plenamente disponible para plantas y microorganismos. Como ya hemos mencionado, otra de las ventajas del gran desarrollo del micelio fúngico es aumentar en varios órdenes de magnitud el volumen de suelo que puede ser explorado por la planta. Se estima que una reducción del 80% de fertilizante rico en P se puede sustituir por la inoculación con hongos MA. Evidentemente, esta reducción del uso de fertilizante tendría un importante impacto económico y ambiental.


Incrementan la tolerancia frente a estreses abióticos

Principalmente sequía, salinidad y metales pesados son los estreses abióticos que más afectan a nuestros cultivos españoles. Pero no son los únicos. También entran en juego el frío, el calor, el pH, el viento y un sin fin de situaciones ambientales a las que las plantas, por su condición de organismos sésiles no pueden escapar.

Los hongos MA son unos aliados importantísimos en este campo. Les proporcionan estrategias bioquímicas, fisiológicas y moleculares para evitar y paliar los efectos originados por estos estreses que cada año causan pérdidas astronómicas.

Ojo al dato. En el año 2025, habrán desaparecido dos tercios de la tierra cultivable en África, un tercio en Asia y una quinta parte en América del Sur y la superficie cultivable por habitante también se disminuirá a 0.15 ha en 2050. En USA y España, un tercio está en vías de desertificación. ¿No os parece inquietante? La población mundial sigue creciendo, superamos los 7000 millones y comer es una "mala" costumbre que nos acompaña cada día…. Según la FAO, 925 millones de personas están sufriendo hambre crónica. Inquietante.

Desde el punto de vista ecológico, una de las líneas de investigación que se lleva a cabo es manipular aislados autóctonos de hongos MA de zonas áridas para la revegetación de zonas degradadas en ecosistemas mediterráneos. Por poner un ejemplo, una cepa de hongo tolerante a la sequía (aislada de una zona afectada por sequía severa) asociada con una bacteria nativa presente también en el suelo, es capaz de reducir en un 42% los requerimientos de agua para la producción de Retama sphaerocarpa. A simple vista, es evidente la mejora que proporciona el hongo sobre la parte aérea y por tanto la biomasa de la planta en condiciones de sequía y salinidad. 

Izquierda: plantas de maíz sometidas a estrés por salinidad. Derecha: plantas de tomate
sometidas a estrés hídrico. En ambos casos, Control no lleva hongo y MA sí.

Igual ocurre con el estrés salino, y los cultivos de olivos en España o los de palma del norte de África. Son innumerables los estudios que demuestran el papel protector de estos pequeños organismos frente a una gran variedad de condiciones salinas.  El mecanismo que utilizan es complejo pero podemos decir que lo consiguen aumentando la captación de agua y nutrientes, el intercambio gaseoso, la transpiración y conductancia estomática, el balance iónico y hormonal, y ajustando el balance osmótico y composición de carbohidratos como la prolina que tiene un papel fundamental. Además ponen en marcha una serie de mecanismos bioquímicos que implican la activación de un pool de enzimas antioxidantes y moleculares que abarca la inducción de genes como aquaporinas, proteínas LEA (Late embriogénesis abundant), canales de transporte, etc.

Durante las últimas décadas, se ha acelerado el proceso de contaminación atmosférica por metales pesados provenientes de la minería, hornos de fundición, industria, tratamientos de suelos de cultivo con agro-químicos y sedimentos del suelo etc. Se vierten a los suelos elementos peligrosos como el plomo (Pb), arsénico (As), cadmio (Cd) y mercurio (Hg) con el consiguiente peligro de su conducción a las capas freáticas del suelo.

Hay plantas que de forma natural hiper-acumulan ciertos metales. Pues bien, estas especies vegetales junto con las MA que contengan o aquellas más eficientes a tal fin, se están utilizando como estrategias de fitorremediación…. o de micorrizoremediación.

La inmovilización de metales en la biomasa fúngica constituye un mecanismo mediante el cual estos hongos pueden incrementar la tolerancia a metales pesados. Las raíces actúan como una barrera frente al transporte de metales, reduciendo la transferencia y mejorando el ratio de Cd raíz/parte aérea. Una vez más, recurrimos al beneficio del micelio del hongo, que además de aumentar la captación de agua y nutrientes y favorecer la estabilidad del suelo, actúa como medio tamponador de la captación de metales como el cadmio, reduciendo los efectos tóxicos de este en el crecimiento de la planta.

Este efecto es atribuido a la quitina, compuesto esencial que forma parte de la pared celular del hongo y que posee la capacidad de unir metales. También recientemente, se ha visto que la glomalina anteriormente mencionada puede quelar metales, disminuyendo así la disponibilidad de estos para las plantas. Se propone otro mecanismo consistente en la dilución de la concentración de metales en los tejidos de la planta mediante un mayor crecimiento de la parte aérea.

En este post os hablé de hongos que acumulaban cobre.



De cualquier forma, un objetivo de la biotecnología sería usar la inoculación combinada de microorganismos seleccionados de la rizosfera para minimizar los riesgos tóxicos de los contaminantes y a su vez maximizar el crecimiento y la nutrición. El aislamiento de cepas de hongos MA adaptados al estrés constituye ya y será la clave como herramienta biotecnológica para la inoculación de plantas en ecosistemas alterados.


Incrementan  la tolerancia frente a estreses bióticos

Me entran picores de imaginar una cola de pulgones subiéndome por la pierna o una procesionaria recorriéndome la espalda… ¿os imagináis? Pues no creo que a las plantas tampoco le haga ninguna gracia. Yo me sacudiría, podría echar a correr si las viera venir  y hasta gritar pidiendo ayuda. Ellas no.

Hace ya tiempo que se evidenció la capacidad de las MA para aumentar la resistencia o tolerancia de las plantas frente al ataque de determinados patógenos del suelo. La investigación en España ha demostrado tal protección en plantas de tomate, pimiento, platanera, olivo y otros frutales frente a patógenos tales como Phytophthora, Verticillium, Fusarium, nemátodos , bacterias, etc.


Organismos patógenos de plantas (a) El hongo Fusarium oxysporum crecido en placa. (b) Microfotografía coloreada de un nematodo (Heterodera glycines) parásito de la planta de soja (Glycine max) (c) Pseudomonas aeruginosa al microscopio de barrido, con falso color.


En esta protección operan mecanismos de distinta índole como la competencia por el nicho y nutrientes, modificaciones en las poblaciones microbianas de la rizosfera, compensación de daños… No se conoce la producción de compuestos antimicrobianos por los hongos MA, lo que descarta un efecto inhibidor directo, o sea, que se traten de “agentes de control biológico” en el sentido estricto del término. 

Nota: Debo hacer un inciso. Dentro de poco os traeré alguna novedad sobre este tema. 

Sin embargo, diversos modelos de estudio han sugerido la posibilidad de una protección a nivel sistémico. Además, se ha apuntado a la posible existencia de fenómenos de priming (potenciación de las defensas), por el que las plantas podrían estar en un “estado de alerta” que les permitiera reaccionar de manera más eficaz a la presencia del patógeno e incluso avisarse entre ellas. Algo así como ¡Ehhh compañera, se acera una procesonaria por el sur!  Estos procesos de priming inducidos por la MA podrían ser eficaces frente a patógenos foliares necrótrofos o hemibiotrofos e insectos masticadores, aunque no frente a biotrofos y otros tipos de insectos más especializados.

A pesar de lo que pueda parecer, esta resistencia inducida de carácter sistémico conlleva costes mínimos en la productividad de la planta comparados con una activación directa de las defensas.


¿Biotecnología con las micorrizas? El comienzo…

El estudio de las micorrizas comenzó por ser de tipo fisiológico (efectos sobre la nutrición vegetal), luego molecular (tratando de dilucidad los aspectos de la protección que confieren) y cómo no, ecológico (presencia de micorrizas en plantas de interés agronómico, pratense y forestal). Posteriormente, se han iniciado aislamientos y caracterización de hongos MA asociados tanto a cultivos de interés como a plantas de la sucesión natural, en las que últimamente se han incluido especies de la flora amenazada y/o endémica, propias de los ecosistemas ibéricos (Sierra Nevada, por poner un ejemplo… y barrer para casa).

Durante 30 años se ha investigado en esto, hasta el punto de disponer en la actualidad en la Estación Experimental del Zaidín, EEZ (CSIC, Granada) de un Banco de Glomeromicetos (Glomus -ahora  renombrado como Rhizophagus- es el género más famoso de estos hongos) integrado por unos 80 aislados conservados en cultivo puro de los cuales, la mitad están caracterizados molecular y filogenéticamente. Distintas instituciones españolas contribuyen así a incrementar el BEG (Banco Europeo de Glomeromicetos).

He mencionado “cultivo puro”. ¿No os resulta extraño tratándose de un simbionte obligado? En la EEZ se han desarrollado dos  patentes, una de las cuales permite obtener micorrizas in vitro mediante cultivo monoxénico de raíces. Esto es, colocar en condiciones totalmente estériles un pequeño fragmento de raíz micorrizada en un compartimento de una placa de Petri bicompartimentada y dejar que se desarrolle. Las hifas del hongo son capaces de saltar la barrera y seguir creciendo en el otro compartimento, donde encontraremos únicamente al hongo. Precisamente, sobre la base de este procedimiento se ha desarrollado la única colección española y una de las pocas a nivel mundial, de hongos MA conservados in vitro.

En lo referente a ensayos de inoculación en campo hay que destacar la interacción con empresas viverísticas (para la producción de planta micorrizada), de gestión ambiental (restauración de áreas degradadas mediante revegetación con planta micorrizada) y productoras de inoculantes. Concretamente, se ha ensayado la micorrización de Pinus sp., Pseudotsuga sp., Quercus sp., entre otros con hongos ectomicorrícicos. Por su interés económico, merecen especial mención las investigaciones conducentes a implementar la micorrización de encina, orientada a la producción de trufa.

En lo que atañe a ensayos de campo con hongos MA, se han desarrollado experimentos con leguminosas, tomate, calabaza, espárrago y otros hortícolas, pero los aportes más significativos son los referentes a la micorrización de frutales y de plantas de interés en el matorral arbustivo mediterráneo. Como frutales de interés, se ha centrado en olivo, cítrico, vid, frutales de hueso y en cultivos tropicales (aguacate, chirimoyo, piña, platanera, papaya, etc). En cuanto a plantas de interés en ecosistemas naturales (incluyendo aromáticas, medicinales, melíferas etc) cabe destacar los estudios con Retama sphaerocarpa, Genista cinerea, Rosmarinus officinalis, Lavandula latifolia, Genista umbellata, Thymus zigys, Pistacia lentiscos etc

Teniendo en cuenta lo que hemos visto hasta ahora, parece que las investigaciones encaminadas en la biotecnología se podrían centrar en la aplicación de estos hongos en la agricultura y en la recuperación de ecosistemas degradados y flora amenazada, en interacción con la industria viverista, en gestión ambiental y en programas de control de enfermedades y plagas en cultivos.




Por lo pronto, las macetas de mi casa ven el agua cuando me acuerdo y sí,… pensándolo bien, es una ventaja poderme ir de vacaciones y ¡¡no regarlas!!

Este artículo fue publicado originalmente aquí.

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Nota: Este post participa en el Carnaval de Biología Edición Especial micro-BioCarnaval, que hospeda @ManoloSanchezA en su fantástico blog Curiosidades de la Microbiología.





Más info:

Barea JM. (2011). Investigaciones sobre micorrizas en España: pasado, presente y futuro. En: Fundamentos y aplicaciones agroambientales de las interacciones beneficiosas plantas-microorganismos Ed: Sociedad Española de Fijación de Nitrógeno (SEFIN) pp 313-331

De Bary, H.A. (2008) Die Erscheinung der Symbiose "Till death do us part": coming to terms with symbiotic relationships. Nature Reviews Microbiology 6, 721-724

Garg N, Chandel S. (2010) Arbuscular mycorrhizal networks: process and functions. A review. Agron. Sustain. Dev. 30:581-599

Gianninazzi S, Gollotte A, Binet MN, Van Tuinen D, Redecker D, Wipf D. (2010) Agroecology: the key role of arbuscular mycorrhizas in ecosystem services. Mycorrhiza 20: 519-530

Harrison MJ (2005). Signaling in the arbuscular mycorrhizal symbiosis. Annu Rev Microbiol. 59: 19–42

Kirk, P.M., P.F. Cannon, J.C. David & J. Stalpers (2001) Ainsworth and Bisby’s Dictionary of the Fungi. 9th ed. CAB International, Wallingford, UK

Margulis, Lynn (2002). Planeta Simbiótico. Un nuevo punto de vista sobre la evolución.. Victoria Laporta Gonzalo (trad.). Madrid: Editorial Debate

Wang, B.; Qiu, Y.L. (2006) Phylogenetic distribution and evolution of mycorrhizas in land plants. Mycorrhiza  16 (5):  pp. 299–363.

Porcel R, Aroca R, Ruiz-Lozano, JM (2011) Salinity stress alleviation using arbuscular mycorrhizal fungi. A review. Agron. Sustain. Dev. DOI 10.1007/s13593-011-0029-x  Published on line.



jueves, 10 de enero de 2013

Biorremediación. Hongos que acumulan cobre.

Hoy os traigo uno de los temas que me apasiona:  la biorremediación, y en esta ocasión, empleando hongos, o sea, micorremediación.

El cobre (Cu) es un micronutriente esencial que necesitan las plantas y los microorganismos del suelo para su crecimiento. Sin embargo, puede resultar tóxico cuando se halla en exceso.

La toxicidad del cobre consiste en la formación de especies reactivas del oxígeno o bien es debida a su interacción con proteínas clave en procesos celulares, ya sea inactivando enzimas o alterando la estructura de las proteínas. A pesar de que el Cu es un elemento del que podemos encontrar únicamente trazas, se ha convertido recientemente en un problema para la agricultura y el medio ambiente. 

Colonización del hongo en la
rizosfera de la planta.
Fuente: sdhydroponics
¿Y cuál puede ser la solución para eliminarlo? Pues no hay más que mirar a nuestro alrededor para encontrar una posible solución. Muchas veces, la tenemos ahí delante pero por algún motivo no la vemos. En este caso, el motivo es que ¡no se ve a simple vista! En el suelo, asociadas a las raíces de las plantas tenemos unos microorganismos que interactúan con estas llevando a cabo una relación simbiótica. Se trata de las micorrizas arbusculares (MA) de las que hablé aquí. Son unos hongos biotrofos obligados (necesitan de un hospedador vivo para subsistir) y colonizan la raíz desarrollando un micelio externo y un micelio interno (intra e intercelular a lo largo y ancho de la raíz). Lo primero que consiguen con ello es aumentar la superficie de captación de agua y nutrientes por parte de la planta, lo cual, como podréis imaginar, contribuye a su crecimiento y supervivencia en ambientes poco favorecedores.

Durante años, venimos observando que las micorrizas en condiciones óptimas de crecimiento, crecen paralelamente a la planta, pero es en condiciones de estrés biótico (ataque por patógenos, herbívoros..) y abiótico (sequía, salinidad, metales pesados) cuando especialmente protegen a la planta (o a ellos mismos, recordemos que sin planta no hay micorriza) y la hacen más tolerante.

Centrándonos en los metales pesados, cuando hay un exceso en el suelo, las micorrizas son capaces de mejorar la toxicidad a estos en la planta. Sabemos que a partir de suelos contaminados con metales, se han aislado estos tipos de hongos y han demostrado tolerar mejor la exposición a metales que aquellos aislados de otros ambientes no contaminados. Pero ¿cuál es la estrategia que siguen? 

Veamos. Planteemos dos experimentos: 

Experimento in vivo
Se utiliza un suelo contaminado de cobre, concretamente con un contenido de 387 mg kg-1 Cu total. La muestra del suelo viene del Valle de Puchuncaví, en Chile. Para hacernos una idea, esta zona es de las más contaminadas de Chile hasta el punto que algunos expertos estiman en un período cercano a 500 años la recuperación de la zona. A este  suelo se le añadió 0, 150, 300 o 450 mg kg-1 de Cu (CuCl2) y se dejó reposar 6 semanas.  Posteriormente se sembraron plántulas de una especie de pasto llamado Imperata condensata inoculada previamente con uno de estos hongos micorrícicos, Claroideoglomus claroideum. Cuando analizaron el cobre que había en el suelo al inicio y en el momento de la cosecha, después de haber alojado a la planta-hongo, el resultado (os lo pongo gráficamente que se verá mejor) fue el siguiente:




Las esporas del hongo fueron aisladas del suelo por un procedimiento muy sencillo y ampliamente utilizado, y al ser analizadas bajo el microscopio, esto fue lo que se vio:



B,C. Esporas de C.claroideum aisladas del suelo donde se adicionó 450 mg Cu kg-1.
D. Espora del mismo hongo aislada del suelo control (0 mg Cu). Adaptado de Cornejo et al. (2012)


Experimento in vitro
En este post os he comentado que las micorrizas son biotrofos obligados y esto trae consigo un problema bastante gordo para los que hacemos biología molecular con ellos, y es la dificultad para hacerlos crecer en condiciones aisladas y estériles (más o menos, quiero decir) puesto que necesitan de la planta para vivir.  Como ya expliqué, la solución, que llegó hace ya unos años (1996), bastante amoldada a ellos y a nosotros, es hacerlos crecer en una placa de Petri compartimentalizada donde en una mitad se coloca una raíz colonizada (esto es, con el hongo completamente establecido) y en la otra mitad nada. Después de darle las condiciones óptimas y esperar 3 meses, el micelio del hongo habrá conseguido "saltar" la barrera de la placa y podremos encontrarlo aislado (sin raíz de su planta asociada) en la otra mitad de la placa. ¿Me he explicado? Esta forma de hacer crecer al hongo se denomina cultivo monoxénico.




Una vez resuelto el problema del cultivo in vitro, volvamos al experimento. 

En un compartimento se colocó raíz de zanahoria (comúnmente usada en el cultivo monoxénico) inoculada con Glomus intraradices DAOM 197198, ahora llamado Rhizophagus irregularis (debate eterno de los taxónomos que no se terminan de poner de acuerdo). Después de 2 semanas creciendo, se cambia el medio de cultivo y se pone otro medio fresco suplementado con 0, 5, 50 o 500 micromolar CuSO4. Al cabo de unos días, esto fue lo que se observó:


E-G. Esporas de R. irregularis crecidas en cultivo monoxénico 1 semana tras la adición de
500 micromolar de Cu al medio. K. Esporas del mismo hongo en medio control (sin Cu).
Adaptado de Cornejo et al. (2012)


Como podéis ver, el color verde azulado de las esporas de ambos experimentos fue debido a la acumulación de Cu dentro de la espora más que en la pared celular, como demuestra la figura G donde aparece una pérdida de contenido azulado. Según esta investigación, podría existir un mecanismo desconocido de "percepción de metales" en el hongo que traslocaría el metal de las hifas a las esporas (las hifas son las ramificaciones de las que salen las esporas y que se encargan de colonizar la raíz de la planta). En los hongos micorricicos-arbusculares, como en todos los organismos que disponen de una estrategia de compartimentalización intracelular para detoxificar contaminantes, el exceso de Cu sería transportado a compartimentos subcelulares y se almacenaría en estructuras fúngicas específicas donde el metal causaría menor daño.

Adaptado de Cornejo et al. (2012)


Por otro lado, las esporas obtenidas tanto del experimento in vivo como in vitro fueron sometidas a un análisis de su vitalidad para saber cómo afectaba la acumulación de Cu a su supervivencia. El resultado mostró que conforme se incrementa el nivel de cobre en el suelo (exp in vivo) o en el medio de cultivo (exp in vitro), disminuye la vitalidad de las esporas.




La novedad de este estudio radica en la descripción por primera vez mediante detección visual de esporas de hongos MA que acumulan Cu y la demostración de que estas esporas son metabólicamente inactivas. Estos datos sugieren que una de las estrategias de estos hongos para sobrevivir en medios contaminados con Cu es compartimentalizar el exceso de metal en algunas esporas.


ResearchBlogging.org
Cornejo, P., Pérez-Tienda, J., Meier, S., Valderas, A., Borie, F., Azcón-Aguilar, C., & Ferrol, N. (2012). Copper compartmentalization in spores as a survival strategy of arbuscular mycorrhizal fungi in Cu-polluted environments Soil Biology and Biochemistry DOI: 10.1016/j.soilbio.2012.10.031


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NOTA 1: Este post participa en la XX Edición del Carnaval de Biología que en esta ocasión aloja @Multivac42 en su blog Forestalia

NOTA 2: También participa en la XXI Edición del Carnaval de Química que aloja @Ununcuadio en su blog Pero esta es otra historia...