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viernes, 30 de junio de 2023

Ocho libros para leer en verano

Dasha Petrenko/Shutterstock
Juan Ignacio Pérez Iglesias, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Las vacaciones estivales son propicias para leer. Tenemos más tiempo que en cualquier otra época del año y podemos dedicar horas a la lectura de libros extensos.

Las pasadas Navidades recomendé, a sugerencia de The Conversation, ocho libros para regalar. Me limité entonces a obras publicadas en español en los doce meses anteriores. Vuelvo ahora, medio año después, con otra recomendación, solo que, en este caso, no son (o sí) para regalar, sino para leer.

Son libros de divulgación, aptos para ser leídos por públicos amplios. Los recomiendo porque me han parecido buenos desde ese punto de vista, lo que no excluye la posibilidad de que en alguno de ellos se haya deslizado algún error o imprecisión. No está en mi mano valorar eso, puesto que no son de mi especialidad.

Los ocho se han publicado en español en los cinco años que median entre marzo de 2018 y febrero de 2023 (ambos inclusive). Algunos se publicaron en inglés algunos años antes, pero he respetado la fecha de la publicación en castellano.

Y como son para el verano, la mayoría son extensos. Ninguno ha sido, que yo sepa, un bombazo editorial como lo fue, por ejemplo, el excelso El infinito en un junco, de Irene Vallejo. He optado por recomendar libros menos conocidos.


Compórtate. La biología que hay detrás de nuestros mejores y peores comportamientos, de Robert Sapolsky. Traducción de Pedro Pacheco González

Capitan Swing.

Se trata de un recorrido por las rutas nerviosas y sistemas hormonales que están en la génesis del comportamiento. El autor, especialista en las bases neuroendocrinas del comportamiento de primates, repasa lo que ocurre en nuestro organismo en diferentes lapsos de tiempo (segundos, minutos, horas, días…) previos a ejecutar una acción, y en el origen evolutivo de esas secuencias.

Es una obra monumental, espléndida, llena de conocimiento interesantísimo acerca de las bases del comportamiento. Sapolsky tiene, además, un estilo desenfadado que hace la lectura muy amena. Solo así se puede atacar un libro de 900 páginas de contenido y casi un millar en total.


La mente de los justos. Por qué la política y la religión dividen a la gente sensata, de Jonathan Haidt. Traducción de Antonio García Maldonado

Deusto.

Cuando leí este libro hace ya una década, me impactó el gran poder explicativo que atribuía a los fundamentos de la moralidad –los valores morales básicos– de las personas de las sociedades occidentales: el cuidado de los otros, la equidad, la lealtad, la importancia de la autoridad y la santidad (o limpieza).

De acuerdo con la teoría de Haidt y sus colegas, esos valores inspiran los sentimientos o intuiciones morales de los miembros de nuestras sociedades, aunque dependiendo de la ubicación ideológica (y, seguramente, de otras circunstancias) de cada persona, cada uno de los fundamentos influye en diferente grado. La teoría de Haidt y sus colegas no está universalmente aceptada en psicología social, pero me pareció y me sigue pareciendo valiosa y muy interesante; remite las opciones morales a fundamentos basados en la teoría evolutiva.


La gran historia de todo, de David Christian. Traducción de Tomás Fernández Aúz

Crítica.

Empezando por el Big Bang, el autor recorre la historia del Universo, las moléculas, el sistema solar, la aparición de la vida, los microorganismos, las plantas y los animales, la humanidad, y las civilizaciones, hasta llegar al Antropoceno, además de explorar diferentes futuros posibles. Es un viaje por la historia de la complejidad, porque en cada uno de esos niveles se produce un aumento con relación al nivel anterior. La narración ofrece una visión unificada y comprensible de la historia, y que da sentido a nuestro papel en ella.

David Christian consigue el difícil logro de explicar con claridad la intrincada red de relaciones que existe entre los fenómenos que describe. Si ha leído Sapiens, el libro de Harari, quizás piense que este no le va a contar nada que no sepa. Se equivocaría. Harari es un gran narrador, pero la historia que cuenta es, en mi modesta opinión, muy diferente (e intelectualmente inferior) a la de Christian.


Los griegos antiguos. Las diez maneras en que modelaron el mundo moderno, de Edith Hall. Traducción de Daniel Najmías

Anagrama.

Tengo debilidad por el mundo clásico y, en particular, por la civilización griega. Debilidad por una civilización que consideramos única, aunque de ella participaron pueblos tan diferentes como los jonios, espartanos, atenienses, sicilianos o macedonios. Todos hicieron aportaciones al bagaje común y, juntas, esas aportaciones han ejercido una influencia enorme en nuestra política, nuestra cultura y, en general, nuestro pensamiento.

Nuestra literatura, arte y ciencia tienen su origen, de una u otra forma, en el mundo helénico. Los filósofos griegos preconfiguraron el canon del pensamiento occidental.

Este no es (solo) un libro de historia, ni (solo) de cultura griega. Es una obra en la que se nos presentan algunas características de la civilización griega clásica y se valora la influencia que ha tenido en el mundo occidental. Edith Hall es una gran especialista en la civilización helénica y una escritora excelente, gracias a lo cual la lectura de esta obra es una experiencia muy gratificante.


Por qué los girasoles se marchitan. Los elementos químicos en el arte, de Oskar González Mendia

Cálamo.

El autor, químico de formación, profesa, además de en la de Ciencia y Tecnología, en la Facultad de Bellas Artes de la universidad a la que ambos pertenecemos. De ahí su interés por el arte y por sus intrincadas relaciones con la química.

A través de las páginas de este libro, quienes lo lean descubrirán propiedades notables de ciertos compuestos utilizados en arte y que dependen de la presencia en ellos de los elementos de la tabla periódica. El repaso no es exhaustivo, pero sí recoge los más importantes. Las propiedades de los compuestos, el uso que se les ha dado, su procedencia, el efecto que ejercen sobre la obra artística, cómo se modifican con el paso del tiempo y anécdotas muy sabrosas jalonan los capítulos de esta pequeña joya. Da gusto leer este libro que es, además, el más breve de esta selección.


Eso no estaba en mi libro de botánica, de Rosa Porcel

Almuzara

A pesar de su ubicuidad y de la importancia enorme que tienen para el resto de la biosfera y, más en concreto, para nuestra especie, las plantas han recibido poca atención en el ámbito de la divulgación. La autora, sin embargo, lleva ya más de una década difundiendo conocimiento sobre biología vegetal.

El tema de su libro es la biología de las plantas, pero no es un tratado de botánica al uso. La autora explica nociones básicas: cómo se alimentan, cómo se relacionan y cómo se reproducen. Pero lo hace trenzando un relato en el que sus protagonistas se nos presentan también vinculadas a la historia humana y a infinidad de elementos culturales. De esa forma surge un texto instructivo y ameno a la vez, muy bien escrito, que hace de su lectura un verdadero placer. Rosa Porcel investiga en biotecnología vegetal, por lo que sus conocimientos van más allá de la biología básica. Todo ello da a la obra un empaque que no se suele encontrar en muchos otros textos. Este libro recibió, además el premio Prismas al mejor libro editado en 2020. Un aval excelente.


Tiene la sonrisa de su madre. Poder, deformación y potencial de la herencia, de Carl Zimmer. Traducción de Patricia Teixidor

Carl Zimmer Tiene la sonrisa de su madre.

Carl Zimmer es uno de los mejores escritores contemporáneos de ciencia. Vivimos en un mundo en el que muchas personas cultas se niegan a aceptar que la herencia genética, en interacción con el ambiente, ejerce un efecto decisivo sobre buen número de nuestras características, incluyendo patologías realmente graves. Otras personas, igualmente cultas, no aceptan que esa influencia no determina ni actúa de forma simple y unívoca, sino que lo hace de forma compleja, a través de mecanismos que a duras penas vamos comprendiendo con gran esfuerzo, y en permanente interacción con el ambiente. A unos y otros les recomiendo que lean a Zimmer.

Estos son los temas de los que trata este libro, una obra sobre genética humana que intenta deshacer malentendidos; explica de forma clara el modo en que se transmite la información genética de una generación a la siguiente y las numerosas particularidades y fenómenos inesperados que pueden intervenir en el proceso. Aborda también las implicaciones sociales de las cuestiones relacionadas con la herencia genética.


Comemos lo que somos. Cómo la cultura y la sociedad han modificado la comida, de J. M. Mulet

Comemos lo que comemos

Cada vez que cocinamos algo, cada vez que nos llevamos una cucharada a la boca o picamos algo en un bar, estamos combinando en el bocado productos de procedencias geográficas dispares y que han discurrido por la historia humana de forma absolutamente azarosa. Aunque los alimentos han circulado por el mundo desde que se practica el comercio, los intercambios crecieron de forma intensa a partir de la primera gran globalización tras las exploraciones de la Edad Moderna. Es más, las especias, en particular, han sido un potente incentivo para las exploraciones y conquistas, y razón de ser de guerras entre potencias comerciales, primero, y coloniales, después.

De todo esto trata el libro de Mulet, de los avatares de los alimentos, de sus orígenes, de la forma de procesarlos y de la gran influencia que la historia de los países y la cultura han tenido en el uso que hacemos en la actualidad de ellos.

Juan Ignacio Pérez Iglesias, Presidente del Comité Asesor de The Conversation España. Catedrático de Fisiología, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

jueves, 7 de abril de 2022

#ConCiencias en la Universidad de Alicante

Hace unos meses Julio Mulero (muchas gracias, Julio!) me propuso participar en una nueva edición de un ciclo de conferencias que tuvo muy buena acogida el año pasado, CONCIENCIAS. Este ciclo consta de diversas charlas de divulgación científica dirigidas a alumnos que cursan estudios en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Alicante, pero también para la sociedad en general. 

El ciclo cuenta con el apoyo de la UA Divulga, Unidad de Cultura Científica y de la Innovación (UCC+i) de la Universidad de Alicante. 

En CONCIENCIAS han participado magníficos divulgadores como Nahum Méndez Chazarra, Natalia Ruiz Zelmanovitch, Almudena Castro, Carlos Lobato y otros más... entre los que he tenido el placer de participar. 



He querido hacer un recorrido por la agricultura desde su origen hasta la actualidad, para comprobar de dónde vienen los alimentos, cómo fueron al principio y cómo hemos sido capaces (sin saberlo) de ir modificándolos hasta poder aplicar la última tecnología disponible. Hoy en día tenemos más y mejores alimentos en nuestra mesa. Pero ¿Qué ocurrirá en el futuro? ¿Cómo los conseguiremos? ¿Qué comeremos?


Aquí os dejo la charla que di la semana pasada, titulada "Érase una vez... la agricultura". Fue online pero gracias al chat en directo tuvimos la oportunidad de tener un ratito de preguntas. Espero que la disfrutéis y, si os apetece, podemos comentar ¿Cómo será la agricultura del futuro? 





martes, 18 de mayo de 2021

Día Internacional de la Fascinación por las Plantas 2021

Hoy es 18 de mayo. Y dirás ¿Y qué? Pues hoy les toca -oficialmente- a las plantas. 

Los que trabajamos con ellas vivimos esta celebración a diario porque a pesar de existir desde hace millones de años y que no hemos dejado de profundizar en su estudio, sus mecanismos para responder ante estímulos o adaptarse a condiciones cambiantes y severas nos siguen fascinando. Tal vez por eso cuanto más las conocemos, más nos sorprenden. 



También quien no trabaja con ellas es capaz de abrir los ojos más de lo normal cuando descubre alguna curiosidad. Pero no están ahí para hacernos la vida más colorida (que también). En realidad, las plantas son más importantes de lo que pensamos. Como seres heterótrofos que somos (y por tanto, no podemos crear nuestro propio alimento) debemos alimentarnos de otros seres vivos, incluidas las plantas. Tanto es así, que deben ser la base de nuestra alimentación, que, para que sea saludable, se debe fundamentar principalmente en la ingesta de verduras / hortalizas / legumbres y frutas. Para los que optan por la alimentación vegana son, por otro lado, su única fuente de alimentación.  Pero es que además, en los ecosistemas juegan un papel clave como productores de oxígeno, fijadores de nitrógeno atmosférico, estabilizadores del suelo, reguladores del clima, dan cobijo y alimento a otros animales, etc. 

De ellas obtenemos no solo alimento (la mitad de los alimentos que consume la humanidad proceden solo de tres especies: trigo, arroz y maíz), sino medicinas (más del 40% tienen un origen vegetal), combustibles, madera, celulosa, tejidos (algodón, lino), colorantes, especias y un largo etcétera. 

Sirva este día para revindicar su importancia en nuestra vida, ya que sin ellas no sería posible. El Dí­a de la Fascinación por las Plantas, bajo la coordinación de la Sociedad Europea de Ciencia Vegetal (European Plant Science Organisation (EPSO), cubre todos los aspectos del mundo de las plantas, como la investigación básica, la agricultura, la horticultura, la jardinerí­a, la nutrición, la conservación del medio ambiente y la silvicultura. Asimismo, la iniciativa persigue concienciar sobre la mejora de plantas, su defensa frente a los estreses, la producción de alimentos, el cambio climático, nuevas sustancias obtenidas de plantas, la biodiversidad vegetal, la sostenibilidad, los productos renovables, y la educación en el mundo de las plantas o las experiencias artí­sticas.

Durante este jornada, se celebran miles de eventos en todo el mundo. Aunque con la actual situación de pandemia covid-19 la organización de actividades presenciales se ha visto afectada, quiero contribuir humildemente con un vídeo donde os cuento alguna curiosidad sobre la fresa. 






Ya sea para decorar, para regalar o mejor, para comer, pon una planta en tu vida 😉

domingo, 9 de mayo de 2021

Presentación de "Eso no estaba en mi libro de Botánica" en el Real Jardín Botánico de Madrid

Escribir un libro sobre plantas y presentar la obra en el Real Jardín Botánico de Madrid era un sueño para mí. Me recordaba a la imagen en la que Rafiki presenta a Simba a todos los animales en La Roca del Rey (El Rey León es una de mis películas infantiles favoritas) 😍.



Si además esa presentación tiene lugar el mismo día del libro, 23 de abril, ¿Qué más puedo pedir? He cumplido un sueño... y lo quiero compartir con vosotros. 

Aquí os traigo el ratito que estuvimos hablando de "Eso no estaba en mi libro de Botánica". Eso sí, virtualmente. La situación actual aún no nos ha dejado disfrutar de la cercanía y el calor del público, pero lo sentí a través de los comentarios en directo en el chat. Es una pincelada de lo que vas a encontrar en el libro. 

Gracias a los que asistieron y ¡espero que lo disfrutéis! 😉




jueves, 29 de octubre de 2020

"Eso no estaba en mi libro de Botánica"

Este es un post especial para mí.  

Si alguien ha pasado por aquí estos meses se habrá dado cuenta de que el blog estaba parado. Las obligaciones laborales me han impedido escribir todo lo que hubiera querido (la carpeta de posts pendientes cada vez pesa más, pero la iremos aligerando 😉). He seguido online y de forma activa en RRSS y en algún otro medio de forma esporádica, pero es cierto que que este humilde blog ha estado de vacaciones y que han sido demasiado largas. Así que voy a hacer propósito de cambiar esa situación y esperar que el tiempo se alíe con las musas.  

Precisamente ayer se cumplieron 9 años desde que escribí la primera entrada en La Ciencia de Amara y lo quiero celebrar. Y además, ¡este es el post número 100! Durante este tiempo me propusieron escribir un libro y no se me ocurre mejor forma de retomar la actividad bloguera que presentarte a mi vástago con mucha ilusión. 

Se titula "Eso no estaba en mi libro de Botánica" y es de la Editorial Guadalmazán, el sello de Divulgación Científica de Almuzara. La portada, de la que estoy absolutamente enamorada, es obra de mi editor @esantoniocuesta que ha sabido reflejar a la perfección algunos aspectos de los que trato en este libro. ¡No me digas que no es una preciosidad! 😍




¿QUÉ VAS A ENCONTRAR? 

Lo primero que vas a ver es una prolongación de la @bioamara que conoces. En cada capítulo, en cada cosa que te cuento, me vas a reconocer, así que, si te caigo bien, ¡genial entonces! porque verás la @bioamara que cuenta cosas y que disfruta contándolas. Es un libro escrito con rigor, pero sobre todo, con pasión, dirigido a ti que ya conoces el mundo de las plantas, o a ti que aunque no sabes ni cómo se llama la maceta de tu salón, sientes curiosidad. 

¿Botánica te suena a nombres científicos y palabras raras? No. No te asustes 😜 Encontrarás nombres científicos pero es porque me gusta llamar a las cosas por su nombre. Hasta verás al final del libro unas ilustraciones que he hecho a lápiz para representar la anatomía de la flor, el fruto y la semilla... un poquito más de mí. 

¿Plantas? Sí. Muchas. Vamos a hacer un recorrido por la historia para conocer cómo han influido en nuestra cultura, cómo se alimentan, cómo viven, cómo se relacionan y qué mecanismos tienen para defenderse o adaptarse al entorno concluyendo con la reproducción y el origen de una nueva planta. 

Las plantas son seres vivos que existieron mucho antes que nosotros y, que a pesar de vivir en un medio con condiciones ambientales hostiles en determinados momentos y no tener "inteligencia" (¿o sí?) ni poderse mover, han sabido evolucionar hasta nuestros días. 

Encontrarás cosas que posiblemente ya conoces pero también te aseguro que aprenderás y te sorprenderás. 


¿DÓNDE CONSEGUIRLO?

  • En tu librería de confianza
  • En Amazon, disponible en formato tapa blanda o formato kindle, aquí 
  • En la propia web de la editorial Guadalmazán, pinchando aquí
  • En grandes superficies como El Corte Inglés, FNAC, La casa del libro, etc. 

Si me estás leyendo desde fuera de España, también estará disponible en EEUU, México, Chile, Colombia, Costa Rica y Perú, pero dale tiempo a que llegue, que va nadando. 😅


ASÍ QUE...

Si cae en tus manos y lo lees, hazme saber si te ha gustado o será pasto de la chimenea que te calentará en el invierno que se avecina 😔

Espero de corazón que te guste y que te despierte la admiración por las plantas como para que la próxima vez que mires una flor, un brote germinando o un árbol sepas lo que esconde detrás de su forma, sus colores o bajo el suelo. 

Su mundo es verdaderamente fascinante. Si quieres que te sorprenda, dame una vez más la oportunidad de que te lo cuente.  

¡Feliz lectura!


PRESENTACIÓN EN EL RJB

El 23 de abril, Día del Libro, tuve el honor de presentarlo en la Biblioteca del Real Jardín Botánico de Madrid. Puedes ver el vídeo de la presentación aquí o en el enlace directo de Youtube. 
A ver si te gusta!


jueves, 9 de enero de 2020

Biotecnología forestal: árboles transgénicos

Cuando oímos hablar de cultivos transgénicos solemos pensar en cultivos destinados a la alimentación. No en vano, hoy en día hay más de 191 millones de hectáreas destinadas a cultivos biotecnológicos donde la mayoría es soja y maíz. 

Vamos a dar algunos datos. Con fecha de 2018:

  • 26 países siembran cultivos biotecnológicos
  • 17 millones de agricultores han adoptado esta tecnología
  • 70 países entre los que siembran e importan, utilizan estos cultivos
  • el 50% de la superficie mundial dedicada a cultivos biotecnológicos se destina a soja
  • otros cultivos mayoritarios son maíz y algodón
  • remolacha, alfalfa, papaya, patata, berenjena o manzanas también se siembran
  • desde 1992 se han aprobado 387 eventos biotecnológicos para 27 cultivos
  • el maíz tiene 137 eventos aprobados en 35 países y el país que más eventos tiene es EEUU con 544
La modificación genética en la agricultura es la tecnología se ha adoptado con mayor rapidez y precisamente los países que han experimentado un mayor aumento de su superficie son aquellos "en vías de desarrollo". Como ya sabemos a estas alturas, cada evento biotecnológico (transgénico o no) sufre un largo proceso de evaluación individual en distintos aspectos hasta que finalmente es aprobado (o no). Si existe, es porque es seguro y si cada vez es más sembrado es porque reporta beneficios. 


Contribución de los cultivos biotech a la seguridad alimentaria, sostenibilidad y mitigación del cambio climático.

Las plantaciones agroforestales han aumentado a nivel mundial. Sus aplicaciones son muy variadas: producción de madera y productos alimentarios, el establecimiento de cortavientos y biofiltración, y más recientemente, como materia prima para la producción de biocombustibles, entre otras. Sin embargo, poco oímos hablar de árboles transgénicos ¿verdad? Lógicamente, no es nuestra primera fuente de alimentación y de ahí que el interés por hacer biotecnología en forestal no sea tan grande como en agroalimentación. Pero además, hay otros motivos. Por ejemplo, su lento crecimiento que alargaría décadas los estudios y evaluaciones o la reticencia a aprobar la liberación "a plazo fijo" en la naturaleza. 


Hay varios grupos que llevan muchos años trabajando en esto. Persiguen modificar la composición de la madera para que sea más fácil y barato usarlos como fuente de energía o pasta de papel, acelerar su crecimiento o que resistan ciertas enfermedades o plagas que pueden afectarles. No es fácil. En el caso de los árboles, hay cientos o miles de genes que pueden estar implicados en la resistencia a una enfermedad y por otro lado, la formación de madera está regulada por más de ¡40000 genes! ¿Os imagináis dar con la tecla del gen en cuestión? Es una locura, una lotería ¿verdad? Pues esto ya se hizo identificando los genes responsables en pino y álamo y llevándolos a abedul y álamo. Así se consiguieron árboles que daban 5 veces más madera y además, crecían en 15-20 años en vez de 25-30. Solo en China podemos encontrar bosques llenos de árboles transgénicos. Más de un millón y con el objetivo de reforestar. El primero apareció en 1987.

Bosque de álamos. Fuente 


En la década de los 90, el interés comercial por desarrollar árboles transgénicos era bajo, pero ha ido creciendo, especialmente en los últimos años. 

FuturaGene, una empresa biotecnológica israelí que compró la brasileña Suzano Papel e Celulosa hace 10 años, desarrolló el primer eucalipto transgénico (introduciendo un gen que participa en la síntesis de  celulosa en Arabidopsis thaliana) que produce un 20% más de madera reduciendo un 17% el uso de tierra. Estos eucaliptos cuentan con la aprobación de la Comisión Técnica Nacional Brasileña en Bioseguridad (CTNBio) desde 2015

El equipo de William Powell de la Universidad Estatal de Nueva York (EEUU) lleva 40 años trabajando en un proyecto para la recuperación del castaño, con el que han generado castaños resistentes al tizón y están investigando cómo generar castaños más resistentes a las enfermedades. 



Castaños desarrollados en el Proyecto de Investigación
y Restauración del Castaño Americano. Fuente



El CSIC, en concreto el Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia, a través del grupo de Antonio Ballester ha desarrollado castaños transgénicos resistentes a enfermedades y álamos transgénicos capaces de extraer más cantidad de metales pesados del suelo, concretamente plomo. También los hay que eliminan cadmio y si rizamos el rizo, álamos que además de eliminar plomo son tolerantes a la sequía o que son capaces de eliminar TNT! (sí, trinitrotolueno) del suelo y del agua. 


Pero no todo es perfecto. La tasa elevada de producción de biomasa que se puede lograr con variedades de árboles de rápido crecimiento (especialmente álamos, eucaliptos y palmeras) a menudo va acompañada de tasas de emisión de isopreno en la hoja. El isopreno es producido durante el metabolismo en los cloroplastos de muchas especies arbóreas, especialmente aquellas con altas tasas de productividad, es volátil y se emite globalmente a la atmósfera con una tasa similar a la emisión del metano. Sin embargo, a diferencia de este, el isopreno emitido es fotoquímicamente oxidado en horas, no años y además, incrementa el contenido de ozono.  

Para cumplir con los objetivos de la Unión Europea en materia de biocombustibles, la expansión de los álamos podría incrementar las muertes prematuras un 6% y reducir la producción de trigo y maíz unas 9 toneladas por año. Con estos datos, parece fundamental reducir la emisión de isopreno sin dejar de producir masa forestal. Actualmente hay 9.4 millones de hectáreas de álamos en el mundo.  

El pasado día 6 de enero, fue publicada una investigación en la prestigiosa revista Proceedings of the National Academy of Sciences liderada por la Universidad de Arizona, en la que han participado varios laboratorios de distintas universidades y países, incluyendo el Laboratorio de Ciencias Biosféricas y el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Hasta el momento, parece que los estudios previos indicaban que la emisión del isopreno estaba relacionada con una mayor tolerancia al estrés abiótico (calor, sequía o estrés oxidativo) y a su vez, con una menor biomasa. Dicho de otro modo, que emitan isopreno es normal, forma parte de su metabolismo y en cierta forma les protege del estrés, pero pagan el precio de crecer algo menos durante una sequía, por ejemplo. 

Quedaos con esta mierdecilla de esquema, donde "+" es más y "-" es menos:

+ isopreno ► + resistencia ►- productividad - biomasa - madera - celulosa y productos derivados 
(en condiciones de estrés). 

- isopreno ►  - resistencia ► - productividad - biomasa - madera - celulosa y productos derivados
(en condiciones de estrés).


¿Cuál es la novedad en este estudio?

Los investigadores han utilizado la tecnología del ARN de interferencia (ARNi) para suprimir (o reducir muchísimo) la capacidad de emitir isopreno. Es decir, no han introducido ningún gen foráneo de otra especie sino que han "apagado" o silenciado un gen. Modificación genética (y no transgénesis). 
Según el esquema anterior, cabría esperar que si anulamos la producción de isopreno, la resistencia al estrés fuera menor y la productividad también, dado que el efecto protector aportado por la emisión de isopreno sería inexistente. 

La sorpresa, ha sido cuando han comprobado que la emisión de isopreno no es necesaria para la producción de biomasa, ni siquiera en condiciones de estrés (calor y sequía, en este caso). Observaron que durante 4 años, las plantaciones de álamos de Arizona y Oregón originaron una producción de biomasa similar tanto si emitían isopreno como si no. 

Y lo alucinante es que a pesar de que la escasa producción de isopreno también produjo muy poca cantidad de otras moléculas protectoras como el flavonol (recordad: - isopreno, - resistencia), el metabolismo de los álamos lo compensó con otras vías alternativas aumentando moléculas antioxidantes como carotenoides y terpenoides. Estas moléculas, junto con el hecho de que la mayor parte de la biomasa se produce antes de que llegue el clima más seco y cálido, es lo que explica que exista una gran producción de biomasa con una baja emisión de isopreno.  


Como os he comentado, la investigación en biotecnología forestal sigue aumentando. No solo en el aspecto de la biorremediación, que ya me parece importante. Más madera, más celulosa... hacedme un favor y mirad a vuestro alrededor un momento. Estamos rodeados de papel y cartón para todo; en productos de papelería, del baño, en la cocina, tiquets, publicidad, etc. Eliminar todos los subproductos de los árboles no es una opción, pero aumentar la producción de sus materias primas o hacerlos más resistentes a enfermedades o a los efectos del cambio climático, podría ser. 

Mientras tanto, tratemos de reciclar.  







lunes, 18 de febrero de 2019

BvCOLD1: La acuaporina que surgió del frío

El post de hoy es divulgación, como siempre, pero de la que más me gusta contar. La Ciencia que yo hago. A fin de cuentas, soy investigadora y realmente una de las cosas que más satisfacción nos da es publicar papers. Hoy voy a contaros la historia del último que he publicado y de cómo cuando buscas genes, no sabes qué puedes encontrarte.

La historia surge de un proyecto que consistía en identificar genes de remolacha (Beta vulgaris) capaces de dar tolerancia a frío.

Remolacha (Beta vulgaris). Imagen | dianazh/iStock

Buscar genes de plantas tiene su complicación. Veréis, las plantas tardan en crecer, unas más que otras, y tienen un genoma muy grande, del cual solo una mínima parte es codificante. Ahora tenemos herramientas para trabajar directamente en el genoma de las plantas, sobre todo en plantas modelo como Arabidopsis thaliana, aunque estas herramientas para una planta de cultivo como remolacha, siguen siendo muy escasas. La remolacha no es un cereal básico de los que la alimentación de millones de personas dependa de él como puede pasar con el maíz, el arroz o el trigo. En principio, puede parecer un cultivo sin mucho interés más allá de la obtención de azúcar. Sin embargo, además del azúcar y de su uso gastronómico y alimentario (en ensaladas o como colorante E-162 rojo remolacha), se utiliza para la producción de bioetanol y tiene mucha utilidad para dar de comer al ganado. También tiene hojas que se comen, aunque las solemos llamar acelgas y son la parte aérea de una variedad concreta llamada cicla (Beta vulgaris var. cicla).

Acelgas, hoja comestible de la variedad cicla de B.vulgaris

En nuestro caso, elegimos la remolacha porque es una planta de domesticación muy reciente, junto con su prima la espinaca, y sobre todo, porque de todas las plantas de cultivo, es de las más resistentes a la salinidad, que es uno de nuestros temas de trabajo.

Lo que se suele hacer para poder identificar genes es poner a la planta en unas condiciones ambientales muy exigentes, con lo que los genes implicados en la defensa a esas condiciones empezarán a activarse. Aislamos el ARN mensajero que transmite la secuencia de estos genes para que se traduzcan en proteínas, y utilizamos una enzima llamada retrotranscriptasa para hacer una copia en ADN de estos genes. Esta copia de ADN ya es estable, y se puede insertar en una estructura llamada plásmido que permite replicarlas y, lo más interesante, hacer que este gen funcione en otro organismo más simple como puede ser la levadura.

Cultivo in vitro de levadura.
Imagen Flickr | Connor Lawless
¿Qué ventajas tiene esto? La levadura se reproduce en 90 minutos, a diferencia de la remolacha que tarda dos años en florecer, ocupa muy poco espacio, apenas unas pocas micras y es bastante fácil de manipular. Podemos insertar esta colección de genes de remolacha en levadura, y cada célula individual dará lugar a una colonia que portará un único gen de remolacha. Si a esas células de levadura, que llevan un gen de remolacha, las ponemos a crecer en unas condiciones muy estrictas, como por ejemplo, a 10 ºC cuando la temperatura de crecimiento normal es de 28 ºC, lo más normal es que la mayoría se mueran, pero si alguno de los genes funciona en levadura, y está implicado en la tolerancia a esas condiciones extremas, veremos que en la placa de Petri, aparece una colonia que es capaz de crecer. Luego, es muy fácil identificar qué gen de remolacha es responsable de esa tolerancia a frío.

Gracias a esta estrategia identificamos BvCOLD1. Lo llamamos así por la especie de la que lo obtuvimos, Beta vulgaris y la característica por la que había sido identificado (tolerancia a frío). 

BvCOLD1 desde el principio resultó ser un gen raro. Codificaba una acuaporina, eso estaba claro,  pero era una acuaporina rara. Las acuaporinas son unas proteínas de membrana presentes en todos los organismos que fueron identificadas por su capacidad de transportar agua. Luego se descubrió que podían transportar otro tipo de moléculas, generalmente pequeñas, como amonio, glicerol, urea o gases entre otras. 

Que una acuaporina diera tolerancia a frío no es algo extraño, puesto que cuando hay frío se pierde la fluidez de las membranas celulares, y el tráfico a través de ella se detiene. Hay muchos ejemplos que señalan que aumentar la expresión de los genes que codifican acuaporinas, mejora la tolerancia a frío. Incluso yo misma he publicado varios artículos donde se muestra cómo afecta la sequía, la salinidad o el frío a la expresión de estos genes (aquí os dejo algunos por si os interesa paper1, paper2, review1, review2). La cuestión es que BvCOLD1 no apareció en el genoma de la planta modelo Arabidopsis thaliana, ni en el de otras muchas plantas. Solo apareció en plantas pertenecientes a las Chenopodioideae, una subfamilia de las Amaranthaceae. Las plantas de esta familia tienen en común que son capaces de crecer en condiciones ambientales extremas, como la salicornia que crece junto al mar, o la quinoa, que crece en los peores suelos. Otra rareza es que por secuencia, era similar a las acuaporinas que se localizan únicamente en la vacuola, pero cuando la poníamos al microscopio solo la pudimos ver en el retículo endoplásmico. ¡WTF!


Composición de diferentes planos de imágenes donde se observa la localización de
BvCOLD1-GFP (verde) en el retículo endoplasmático y envoltura nuclear.
Los cloroplastos se visualizan en rojo por la fluorescencia de la clorofila.
Realizado en Nicotiana benthamiana

Como muchas acuaporinas tienen capacidad para transportar diferentes moléculas, investigamos qué podía transportar la nuestra y descubrimos que transportaba glicerol, y ¡oh sorpresa! también ácido bórico. Además de ser un resultado inesperado, nos dio un subidón. Os cuento. El ácido bórico es un nutriente esencial para la remolacha, y tratar de cultivarla en un suelo pobre en boro provoca enfermedades como "el mal del corazón", que se produce cuando no se pueden formar las paredes celulares correctamente y la planta se vacía por dentro (esto no es romántico, es triste, sobre todo para el agricultor). Además, al investigar cómo se expresa este gen en remolacha pudimos detectarlo en todos los órganos que evaluamos, indicando que es un gen importante a nivel de toda la planta. Por lo tanto, parecía que habíamos descubierto una proteína que no solo era importante para que la remolacha tolerara el frío, sino también que estaba implicada en el transporte de un nutriente esencial. Pero claro, solo teníamos resultados en levadura.

Mal del corazón en remolacha, enfermedad
causada por la deficiencia de boro. Imagen

Había que pegar el salto a planta y para algo sirven las plantas transgénicas, además de inspirar a algunos grupos ecologistas. Como ya os he mencionado, trabajar con remolacha es complicado, pero tenemos a la planta modelo Arabidopsis thaliana, que es pequeñita y crece rápido (3 meses), así que hicimos plantas transgénicas a las que les pusimos el gen de BvCOLD1, y así pudimos confirmar que nuestras plantas transgénicas germinan mejor en baja temperatura que las otras, y sobre todo, que si las pones en un medio con poco boro, crecen mejor que los controles.


Efecto del frío y la concentración de boro sobre la germinación de arabidopsis en plantas no transgénicas (control) y plantas transgénicas transformadas con BvCOLD1. Porcel et al. (2018)

Eso significa que tenemos una proteína que puede servir para hacer variedades de remolacha que precisen menos boro, y eso quiere decir menos fertilizantes, menos laboreo, menos tractores, menos gasoil… ¿veis la aplicación? ¿entendéis ahora por qué me gusta investigar en ciencias agrarias tratando de mejorar cultivos? 

La investigación fue publicada hace poco en la revista Plant, Cell and Environment (una de las mejores revistas de nuestro área, ocupando la posición 13 de 222 y con más de 5.4 de factor de impacto, que eso en plantas es bastante!). Os confieso que es una de las que más esfuerzo y tiempo ha costado por la situación que se ha dado, ya que se hizo entre dos ciudades y a distancia, con lo que eso supone, pero sin duda, de la que más orgullosa me siento. Yo fui la primera autora por hacer todo el trabajo en remolacha y las plantas transgénicas de arabidopsis y el que dirigió el trabajo e identificó (hace mucho tiempo) el gen fue otro nauker que habla mucho de plantas transgénicas.

Nauker, del que un día recibí este regalo... lo conseguimos ;-)




Podéis encontrar la información sobre el estudio y todas las figuras accediendo directamente a:


Este post fue publicado originalmente en Naukas.

miércoles, 13 de febrero de 2019

El sector forestal como motor económico

Los bosques de la Unión Europea se extienden a lo largo de 161 millones de hectáreas (un 4% de la superficie forestal mundial). En total, los bosques cubren el 38% del territorio de la UE y solo seis Estados miembros (Alemania, España, Finlandia, Francia, Polonia y Suecia) abarcan dos tercios de la superficie forestal europea. Además, a escala nacional, su importancia varía considerablemente. No es lo mismo Finlandia, Suecia o Eslovenia, donde más del 60% de la superficie es bosque, que los Países Bajos o Reino Unido, donde apenas llega al 11%.  




Por otra parte, a diferencia de lo que ocurre en numerosas zonas del planeta, en las que la deforestación constituye un grave problema (y contra la creencia popular), la superficie forestal de la UE va en aumento: ganó más de un tercio entre 1990 y 2010, como consecuencia de su expansión natural y de las labores de forestación.



Evolución de la superficie de "tierras" en la Unión Europea.
Si quieres profundizar por país, entra aquí Fuente | Richard Fuchs 

Evolución 1900-2010 en España. Fuente | Richard Fuchs


Ya conocemos las ventajas medioambientales que proporcionan los bosques y la cantidad de beneficios que aportan al ecosistema. Hablamos de ellos en este post. 

Pero desde un punto de vista socioeconómico, un bosque puede producir distintos recursos. El principal, como podéis imaginar, la madera. De los 161 millones de hectáreas forestales, 134 pueden explotarse para la producción de madera. La madera se usa principalmente para fines energéticos, con un 42 % del total, frente a un 24 % para los aserraderos, un 17 % para la industria papelera y un 12 % para el sector de fabricación de paneles. Alrededor de la mitad del consumo de energía renovable de la UE procede de la madera. Por otra parte, los bosques también suministran productos no derivados de la madera, principalmente alimentos (bayas y setas), corcho, resina y aceites y ciertos servicios como la caza o el turismo. 

En el caso de España, la superficie forestal es, tras la de Suecia y Finlandia, la más grande e importante de Europa y una fuente de riqueza y de empleo, pero también de servicios ecológicos y sociales difícilmente evaluables y cuantificables. 

El sector forestal (silvicultura, industria maderera y papelera) representa aproximadamente un 1% del PIB de la UE, cifra que puede llegar a alcanzar un 5% en Finlandia, y da empleo a unos 2,6 millones de personas. En España, solo en Galicia, la industria forestal facturó más de 2200 millones de euros durante 2017, proporcionando empleo directo a 15000 personas y 60000 empleos indirectos. Estos datos suponen el 1,8% del PIB gallego (en el año 2000 se llegó al 3.5%).

A pesar de la gran superficie que ocupa en nuestro país, muchos montes se encuentran abandonados y existen demasiados bosques que acumulan una gran cantidad de biomasa, convirtiéndose en un escenario idóneo para la propagación de incendios, plagas y enfermedades. 



Por ello y por la demanda creciente de madera, es importante concienciar a la sociedad de la necesidad de la gestión forestal sostenible. Debemos convertir el monte en uno de los pilares del desarrollo rural y en un recurso estratégico, dado que todos los escenarios apuntan hacia la escasez de madera.  

#CoñecementoParaTodos

Es un movimiento que nace por parte de un grupo de personas con amplia base científica para tratar de aportar información sobre temas importantes que afectan al medio ambiente.


Referencias y más información:

1. https://www.ine.es/prodyser/espa_cifras/2017/index.html  
2. http://www.europarl.europa.eu/factsheets/es/sheet/104/la-politica-agricola-comun-en-cifras 
3. Gross changes in reconstructions of historic land cover/use for Europe between 1900 and 2010
Richard Fuchs  Martin Herold  Peter H. Verburg  Jan G.P.W. Clevers  Jonas Eberle
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1111/gcb.12714

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El bosque, fuente y forma de vida

Me habéis oído decir muchas veces que nos enfrentamos a un gran reto en los próximos años: el de proporcionar una alimentación suficiente, segura, saludable y respetuosa con el medio ambiente, en un entorno que cada vez está siendo más castigado y donde la población crece a la vez que disminuye la superficie cultivable. 

Pero no solo tenemos por delante un reto alimentario. El mundo se enfrenta a un sinfín de desafíos en los próximos años. También debemos aumentar los servicios y bienes de consumo además de tratar de buscar alternativas a la utilización de combustibles fósiles, que son finitos y contaminantes. 




En este sentido, fue lanzada y adoptada el 13 de febrero de 2012, la Estrategia de Bioeconomía de Europa, cuyo objetivo es abordar la producción de recursos biológicos renovables y su conversión en productos vitales y bioenergía.

Fuente | European Commission. Haz click sobre la imagen para hacerla más grande

¿Y qué significa esta palabra?

Según esta Estrategia, la bioeconomía se define como el conjunto de las actividades económicas que obtienen productos y servicios, generando valor económico, utilizando como elementos fundamentales los recursos biológicos. Su objetivo es la producción y comercialización de alimentos, así como productos forestales, bioproductos y bioenergía, obtenidos mediante transformaciones físicas, químicas, bioquímicas o biológicas de la materia orgánica no destinada al consumo humano o animal y que impliquen procesos respetuosos con el medio, así como el desarrollo de los entornos rurales.

Fuente | European Commision
Haz click para hacer la imagen más grande.
Es uno de los mayores y más importantes sectores de la UE, representando unos ingresos anuales de cerca de 2.000 millones de € y unos 18 millones de puestos de trabajo. Es también un sector clave para incentivar el crecimiento en las zonas rurales y costeras. La UE ya financia la investigación, demostración e implantación de soluciones sostenibles inclusivas y circulares con base biológica, como es el caso de los 3.850 millones € asignados en el marco del actual programa de financiación de la UE Horizonte 2020. Para el período 2021-2027, la Comisión ha propuesto asignar 10.000 millones € como parte de Horizonte Europa a la alimentación y los recursos naturales, incluyendo la bioeconomía.

En definitiva, esta estrategia nace con la idea, dicen, de convertir la necesidad en oportunidad. Su misión es la de facilitar el desarrollo de la bioeconomía sostenible en España durante los próximos 15 años, con el horizonte de 2030, manteniendo la producción competitiva de alimentos y, a la vez, desarrollando y posicionando en el mercado una amplia gama de productos de alto valor añadido a partir de materias primas de origen renovable.


Se están produciendo muchos avances en el ámbito de las ciencias agrarias, alimentarias, la biotecnología y la química, y los que van a llegar en los próximos años, con ayuda de otras áreas como la ingeniería, la organización o la logística. El primer beneficiado será el sector agroalimentario y forestal español, tanto para atender la demanda interna como para avanzar en su estrategia de exportación e internacionalización. Además, la aplicación de este conocimiento a la utilización integral de los recursos de origen biológico y en especial a la revalorización de residuos y subproductos agroalimentarios y urbanos, va a permitir desarrollar otros sectores económicos que, utilizándolos como materia prima y mediante procesos biológicos, físicos, químicos o termoquímicos, podrán poner en el mercado diversos biomateriales (bioplásticos, lubrificantes, etc.), así como bioenergía (biocombustibles avanzados u otros aprovechamientos energéticos de la biomasa). El desarrollo del conjunto de la bioeconomía, como suma de todos estos sectores, en los que se engloban tanto las actividades tradicionales, como otras nuevas, mejorará la eficiencia de utilización de nuestros recursos, para optimizar su uso, avanzando hacia una economía sostenible y alejada del uso de recursos de origen fósil. 

La economía europea depende en gran medida de los recursos fósiles como fuentes de energía y de carbono, por lo que es vulnerable a la inseguridad y contracción del suministro y a la volatilidad del mercado. Para seguir siendo competitiva, la UE debe convertirse en una sociedad con bajas emisiones de carbono en la que las industrias que utilizan eficientemente los recursos, los bioproductos y la bioenergía contribuyen al crecimiento ecológico y a la competitividad. De hecho, forma parte de su propuesta contra el calentamiento global, fijando el fin de la utilización de combustibles fósiles para mediados de siglo. 




En particular, esto supone la utilización de fuentes de energía renovable como la energía solar, eólica, hidroeléctrica… pero también aquella proporcionada a partir de desechos agrícolas y forestales, residuos etc. e investigar sobre otros recursos renovables como las microalgas, muy eficientes en la fijación de CO2 y en la utilización de la energía solar para producir biomasa.

Chlorella sorokiana creciendo en un reactor de microalgas.
Fuente | Wikipedia


Junto con la demanda agroalimentaria que os mencioné al comienzo de este post, y que sería la actividad más relevante, otro grupo de actividades importantes que se incluyen en esta estrategia, ligadas al sector agroforestal, son las relacionadas con la obtención y transformación de la madera, el corcho, la resina, la producción de papel y otros productos industriales, así como la obtención de bioenergía y otros bioproductos, y los aprovechamientos y servicios ligados a los ecosistemas, que engloban desde actividades de recolección hasta turismo y ocio.

Y es que cuando pensamos en un bosque, estamos pensando en un domingo en el campo comiendo en familia o con los amigos y echando un día agradable hablando, jugando, recorriendo algún sendero o refrescándonos en alguna poza que forma parte del paisaje. Cada 21 de marzo, se conmemora el Día Internacional de los Bosques.


Parque Natural de la Sierra de Huétor, Granada. Imagen | bioamara©


Quizá no seamos conscientes de la importancia que tienen: 
  • Los bosques son una importantísima fuente de fijación de CO2, siendo el eucalipto una de las especies que más carbono secuestra, lo que ayuda a mitigar las repercusiones del cambio climático.


Dato medio de la fijación de CO2 anual por pie en toneladas. Fuente

  • Mejoran la calidad del suelo y reducen procesos erosivos.
  • Regulan el ciclo del agua.
  • Proporcionan protección y son hábitat de multitud de seres vivos.
Pero, además, para nosotros, suponen:
  • Una fuente de productos derivados y materias primas (frutos, compuestos de interés farmacológico, biomasa o madera de distintas especies forestales como pinos, eucaliptos, castaños, hayas, etc.)
  • Un espacio de recreo y turismo
  • Una protección acústica, puesto que nos hacen de barrera contra el exceso de sonido al que normalmente estamos expuestos
  • Una fuente de empleo muy importante

Por supuesto, todos los beneficios que (nos) puede aportar el bosque no existen sin una adecuada gestión forestal. Por ejemplo, ya sabemos que el riesgo de incendio forestal aumenta como consecuencia del abandono de los usos tradicionales de las tierras y de la reducción del pastoreo, que produce una elevada acumulación de combustible vegetal. En este sentido, tareas como la quema controlada y el pastoreo son actividades contempladas en un programa europeo de gestión sostenible del monte llamado Open2Preserve  y son fundamentales para la prevención de incendios forestales.

Pero vamos más allá. Podemos adquirir productos forestales como madera, papel o derivados, y para tener la certeza de que provienen de un bosque que ha sido gestionado de modo sostenible, existe la Certificación Forestal. Se deben cumplir una serie de requisitos, pero ese cumplimiento tendrá ventajas para los bosques y el mercado. 

Los dos principales sistemas de certificaciones internacionales son FSC (Forest Stewardship Council / Consejo de Administración Forestal) y PEFC (Programme for Endorsement of Forest Certification Schemes / Programa para el Reconocimiento de Esquemas de Certificación Forestal). 


En ambos casos, la Gestión Forestal Sostenible persigue “la administración y uso de bosques y montes de manera que mantengan su biodiversidad, productividad, capacidad de regeneración y vitalidad. Asimismo, dicha gestión debe tener el potencial de cumplir, ahora y en el futuro, funciones ecológicas, económicas y sociales relevantes, a escala local, nacional y global, sin causar daño a otros ecosistemas (Conferencia Ministerial Helsinki, 1993)”.

Las certificaciones las realizan entidades independientes, no gubernamentales y sin ánimo de lucro y verifican que la gestión forestal cumple con los estándares ambientales, sociales y económicos, que se acuerdan de forma internacional por todos los sectores implicados. Finalmente, esa evaluación se reconoce mediante un sello.

Utilicemos lo que el bosque nos ofrece, sí, pero con responsabilidad y conciencia. Solo haciendo las cosas bien, lograremos obtener un beneficio dejando la mínima huella.

#CoñecementoParaTodos

Es un movimiento que nace por parte de un grupo personas con amplia base científica para tratar de aportar información sobre temas importantes que afectan al medio ambiente.

Referencias y más información: